Hay películas inclasificables nacidas fuera del tiempo y ajenas a espacios reconocibles. A esa categoría de cine transterrado se le suma esta «pelusa de polvo» con la que se estrena en la dirección de largometrajes Bryan Fuller (Lewiston, 1969).
En esencia, de lo que va «¡La novia!», de lo que se ocupa Maggie Gyllenhaal, directora y guionista de esta película, es de la resurrección de los insurrectos. Si se prefiere, cabría afirmar que el núcleo ardiente de «¡La novia!» muestra lo que se merece mostrar en tiempo de víctimas; busca encender, en la hora de la pesadilla, la llama(da) de los rebeldes con causa.
La presencia de Eva Victor es el alfa y el omega de «Sorry Baby». Ella ha escrito, ha dirigido y ha protagonizado este relato inequívocamente contemporáneo que se nutre con heridas ajenas proyectadas hacia su sanación en un alegato sobre la condición de la mujer de hoy en los EE.UU. Nada nuevo ni nada excepcional.
Entre «La boda de mi mejor amiga» (2011) -no confundir con «La boda de mi mejor amigo» (2007), la de Julia Roberts-, y «La asistenta» (2025), ha sobrevenido un tsunami emocional que ha cambiado muchas cosas para que, atentos a la ley de Lampedusa manifestada en «El Gatopardo», todo siga igual al estilo de Julio Iglesias.







