Probablemente, cuando se llega al beso final, beso previsto en un final telegrafiado e insinuado en todas sus maneras posibles, se siente que buena parte del viaje realizado hasta allí, casi 100 minutos, ha sido en vano.
Hasta su estreno, sin demasiados fuegos de artificio por parte de Netflix, “Gambito de Dama” ha recorrido un camino complicado. Lo que ahora se puede ver en la plataforma televisiva no lo ha tenido fácil para llegar a traspasar del papel donde nació, se editó como novela en 1983, al formato audiovisual; en este caso una miniserie de siete capítulos.
En tiempos blandos, aunque los de ahora mismo más que blandos resultan moralmente idiotas, la corrección política imperante favorece cultivar una visión buenista de la tercera edad. Bajo ese prisma que alcanzó su esplendor en el conmovedor “Buenos días” de Yasujiro Ozu, se suele retratar a los progenitores con un aura de abnegación y bondad, y víctimas del abandono.
En 2023 se cumplirán cincuenta años del estreno de “Bad Lands”, primer largometraje de uno de los cineastas más controvertidos de todos los tiempos. En medio siglo de vida activa como director de cine, Terrence Malick (Waco, 1943) ha firmado diez largometrajes. De ellos, contando este “Knight of Cups”, tres permanecían sin estrenarse entre nosotros.
Condenado a transitar por los arrabales de la exhibición audiovisual, el cine de Charles Stuart Kaufman (Nueva York; 1958) se considera tóxico para las salas de cine. Poco a poco, los relatos que fluyen de su inclasificable cabeza, se ven postergados. Paulatinamente aparecen cada vez más de manera esquinada, furtivamente, por dónde menos se espera.
Al menos hay dos alteraciones significativas en “Los nuevos mutantes” que legitiman su pretensión de novedad con respecto a sus orígenes, los “X Men”. Una atiende al género. Aquí, en la decimotercera película de la serie, todo se abisma más hacia el terror que hacia la aventura. La otra ruptura argumental, acude al rejuvenecimiento de sus personajes; estos X-Men son adolescentes en plena ebullición hormonal, o sea, son mutantes en fase hiperbólica.





