Concebida como un viaje iniciático entre dos mujeres que no se conocen pero a las que les une una urna con las cenizas de una joven fallecida en un accidente de tráfico, con este filme de Jean-Philippe Duval, a partir del guión de Marie Vien, acontece algo implícito en su título; las cuentas no parecen claras por más que se quieran explicar.
Mikael Håfström pertenece a un amplio elenco de profesionales europeos que en los años 80 y 90 fueron reclutados por Hollywood. El cine de productor necesitaba nuevos directores que aportasen inventiva pero que tuvieran la docilidad necesaria para seguir la regla del juego; esa de la que hablaba Jean Renoir.
El título español da noticia de la confusión interior del filme. Si estuviéramos ante “La gran estafa” o ante “La última estafa” entenderíamos el título como un absoluto. Al unir gran y última damos a entender que ni es la mayor ni es la última y eso denota cierta irrelevancia en la magnitud de esa referida “estafa”.
Con George Cloney ya no cabe acogerse al rol del actor consagrado que, por un momento, decide pasarse al lado de la dirección para resarcirse de todo aquello que no podía hacer cuando trabajaba bajo las órdenes de otros. De hecho, Cloney, que el próximo mes de mayo cumplirá los 60 años, ha dirigido un total de siete largometrajes.
Convertida en la película del momento; portada de los medios especializados en el cine concebido como lenguaje artístico, y no como telón de fondo de comedores de pienso, “Mank”, producto Netflix que solo algunos cines exhiben en una batalla que acabará en armisticio o en la desaparición de uno de los contendientes, salas versus plataformas; ofrece un amplio caudal de méritos para ser degustada, lo que también incluye no estar necesariamente de acuerdo con todo.






