Con Jaume Collet-Serra, Isabelle Furhman supo abrirse camino en el mundo de la interpretación cinematográfica. Ella encarnaba a la protagonista, una niña de origen incierto, acogida por una buena familia. Había sido adoptada para tratar de llenar el vacío de una muerte prematura
En apenas cinco minutos, los mejor filmados de toda la película, se nos presenta a la “bestia”. En esos fulgurantes y terroríficos destellos, dominados por la oscuridad, se nos previene sobre el “modus operandi” del monstruo y se nos informa del por qué de su comportamiento. En esos instantes inaugurales, se escenifica la llamada ley de la selva.
El nombre de Alex Garland empezó a sonar en el ambiente cinematográfico en el año 2000, en ese punto vertebral en el que el siglo XXI enterraba al siglo XX. Entonces pocos repararon en él. Era el autor de la novela “The Beach” (1994), el texto de partida de la película protagonizada por DiCaprio y dirigida por Danny Boyle, un director con el que Garland ha tenido mucho que ver.
Fuera de contexto, sin saber qué lo provoca, un gemido puede ser emitido y percibido como consecuencia del placer o del dolor. A veces surge como fruto de ambos. El camino del éxtasis sabe del goce sexual pero eso no excluye otras rutas que surquen el sufrimiento; de eso y de Sade, claro está, iba “Martyrs”, filme radical de rechazos masivos y admiraciones extremas.
Lo que “Ilargi Guztiak” desvela acontece entre dos guerras. Más exactamente entre el final de la tercera guerra carlista (1876) y el inicio de la guerra civil española (1936). En esos 60 años se nos cuenta la historia de Amaia, una niña huérfana que encontrará padre y madre, aunque ninguno sea de su sangre y a ninguno pertenezca.






