Nuestra puntuación
4.0 out of 5.0 stars

Título Original: MAGALHAES Dirección y guion: Lav Diaz  Intérpretes:  Gael García Bernal, Darío Yazbek Bernal, Ângela Ramos, Rafael Morais y Tomás Alves País:  Portugal. 2025  Duración:  160 minutos

El navegante

La participación en la producción de esta película de Albert Serra es un indicio. Y que la película avance con bandera portuguesa todavía aclara más las cosas sobre su naturaleza. En cuanto a su duración, 160 minutos, ya sabemos que es un aviso para navegantes. Por cierto, es de un navegante de lo que aquí se habla. Ciertamente las casi tres horas que Lav Diaz emplea para abordar un filme de acción con sordina y palabras escasas, se hubieran visto reducidas a la mitad con el sistema métrico de Hollywood. Así las cosas, Magallanes representa un desafío para la cartelera comercial; se sabe provocación y aporta singularidad.

Lav Diaz, director y guionista de Magallanes, poco reconoce de California y sus maneras artísticas. Nació en Filipinas en 1958 y en Filipinas ha tejido una solvente y para nosotros inédita carrera. En esta ocasión, para enfrentarse al navegante portugués Fernando de Magallanes, que también trabajó para la corona española y que tanto tuvo que ver con Filipinas, donde encontró la muerte, Lav Diaz ha hallado acomodo en sus propias señas de identidad hermanadas con algunas de las poéticas contemporáneas hijas de festival. Sus precedentes o, si se prefiere, sus referentes más clarificadores para levantar esta odisea, se encuentran en determinadas poéticas audiovisuales surgidas en los años 60 y 70. Era el tiempo de los «nuevos cines» y es, en esencialistas como Bresson y en visionarios como Herzog, donde se ubica esta escritura del periplo de Magallanes.

Por lo demás, Lav Diaz levanta este biopic desde y con su propio legado. Se le ha etiquetado como cine de contemplación. Curiosa paradoja porque se trata de cine que mira despacio lo que filma, pero al que muy pocos contemplan. Muchos porque no soportan sus miradas espaciadas, rotas por relámpagos imprevistos; otros, porque este cine apenas se proyecta en los circuitos comerciales.

Eso acontece con Magallanes, película que se estrena en pocas salas y en el peor de los tiempos, el de piscinas y fiestas. Pero nada malogra asistir al fenómeno de ver crecer una epopeya desarrollada en cuatro tiempos, con rupturas y fisuras. Una odisea concebida casi como una tragedia griega. Hay una voz principal, la de un Magallanes interpretado por Gael García Bernal que queda muy lejos de la demente mirada del Kinski de Aguirre, la cólera de Dios, con quien sufrió parecidas agonías. Y hay coros indígenas, voces del pueblo, invocaciones estremecedoras de hombres y mujeres desnudos, mirando con asombro cómo sobreviene el fatal día de la cruz, la sangre y la espada.

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