Con ritmo febril, al estilo de esas películas que se saben únicas, redondas, sólidas y, por lo tanto, inatacables, «Bad Apples» de Jonatan Etzler zarandea al público con una montaña emocional de giros imprevisibles, de sabores agridulces, de conclusiones paradójica que transmiten el conflicto.
Cinco años antes de rodar este «Forastera», su autora, Lucía Aleñar Iglesias (Madrid, 1993) ya había dado forma a la misma cuestión del duelo, a la idea de cómo una ausencia crea presencia, en un cortometraje homónimo del que parte su primer largo acogido entre algodones en festivales como Toronto y la Seminci de Valladolid.
En tiempos donde algunos se cuestionan la identidad de cinematografías territoriales, la contemplación de «El ladrón de perros» proclama que hay cuestiones altamente resbaladizas. Vinko Tomicic, director chileno formado en Argentina, ha escrito y dirigido un filme coproducido por varios países latinoamericanos, por Francia y por Italia.

