El 17 de agosto de 2017, Barcelona, Cataluña y España entraron en situación de alerta. Una camioneta había sembrado la muerte en Las Ramblas atropellando, abatiendo de manera literal, a decenas de paseantes que, en el sopor de la tarde, deambulaban por la céntrica vía barcelonesa.
La «heterosis» es el McGuffin -o sea, el pretexto- que sostiene el argumento de «Jim Queen». La heterosis, se nos dice, es un virus de origen desconocido que afecta al colectivo homosexual. Sus efectos inmediatos aparecen cuando los infectados comienzan a perder sus señas de identidad físicas y psicológicas.
Parafraseando al Víctor Jara que cantaba aquello de «La vida es eterna en cinco minutos», este filme de Paolo Virzì podría haberse titulado «La muerte es eterna en cinco segundos». Esos cinco segundos adquieren y desvelan, en la recta final del filme, la clave de todo su sentido. Sentido trágico, doloroso y comprometido.

