Título Original: JIM QUEEN Dirección: Marco Nguyen y Nicolas Athane Guion: Simon Balteaux, Brice Chevillard, Nicolas Athane y Marco Nguyen Intérpretes de voz: François Sagat, Jéremy Gillet, Philippe Katerine, Elisabeth Wiener y Alexandre Brik País: Francia. 2026 Duración: 85 minutos
Orgullo animado
La «heterosis» es el McGuffin -o sea, el pretexto- que sostiene el argumento de «Jim Queen». La heterosis, se nos dice, es un virus de origen desconocido que afecta al colectivo homosexual. Sus efectos inmediatos aparecen cuando los infectados comienzan a perder sus señas de identidad físicas y psicológicas. Si son modelos de gimnasio mazados como Jim, el protagonista que da título a esta aventura, comienzan a perder musculatura, de repente entienden y se interesan por el fútbol y sienten perturbaciones cuando ven una mujer a su lado. O sea, se hacen «heteros».
Dicho argumento solo admite un género: la comedia disparatada hecha de ironía y trazo grueso. Por eso «Jim Queen» empieza con una coreografía brillante, una «delicatessen» jubilosa que convoca el espíritu de «The Rocky Horror Show». Dibujada con una paleta vibrante, narrada con ritmo sincopado, repleta de pequeñas sorpresas, por delirante que parezca su argumento, esta pequeña joya de animación construida por Marco Nguyen y Nicolas Athane va mucho más allá del reivindicativo testimonio de una entusiasta apología de la comunidad gay.
Por supuesto que hay algunos guiños privados y que estamos, aunque sea de dibujos animados, ante una película para adultos. No obstante, su sentido del humor y su falta de pretensiones la convierte en un excelente divertimento para públicos no intoxicados por la homofobia. Combina la reivindicación gay con la autocrítica. Asume un argumento canónico, incluso convencional; pero al mismo tiempo se quiere gamberra, excesiva, con glamour sin afectación. Su protagonista, Jim Parfait, una verdadera Queen de la noche parisina, como todo protagonista que se precie, debe asumir un proceso iniciático, una transformación personal que incluye saber mirar a los demás para admitir y empatizar con el distinto.
Si la estructura del guion de los debutantes directores no rompe con nada, sus bromas diseminadas a lo largo de los casi 90 minutos, se identifican con el tiempo al que pertenece. Un tiempo de obsesión por los «influencers», por los «likes» y por el culto al cuerpo. «Jim Queen» parodia y se ríe de todo ello desde una actitud más desenfadada que inocente. Sabe lo que está haciendo y lo que quiere hacer. Si estuviéramos en el tiempo de las sesiones de medianoche, hoy formaría un excelente y desopilante programa doble con el citado «The Rocky Horror Show». Pero aquellos polvos de la vieja cinefilia hoy ya no conforman lodos sobre los que poder patinar.
