El «Buen valle», Vallbona, es un barrio periférico, un arrabal, una arcadia aislada y cercada por un canal acuífero, un entramado ferroviario que allí no tiene apeadero y una red de autopistas por la que circulan coches siempre acelerados, siempre con prisa.
Durante diferentes fases, de las casi dos horas que dura esta película, se cita a la «fiera».
Su director, Salvador Calvo, mezcla esa referencia con la imagen de las manos crispadas a modo de garras, de una bailaora de flamenco con la que el filme busca un contrapunto estético, una línea de fuga rítmica.


