Presentada en Cannes, dentro de la Quincena, su directora, Arantxa Echevarria se ganó el honor con “Carmen y Lola” de ser la primera mujer realizadora de origen español en pisar la alfombra roja del icónico festival francés. Si se señala que se trata de su primer largometraje, el mérito se agranda.
En el limbo donde reposan las películas que se han hecho, hay un apartado donde confluyen las llamadas historias sobre la amistad. Por lo general parten de una idéntica salida: plantean un (re)encuentro entre colegas donde, a la luz del drama, la comedia o el terror, revisan el pasado para descubrir heridas sin cicatrizar que nadie quería ver pero que todos o casi todos intuían.
Con una frecuencia inevitable, porque la evidencia lo impone, a la hora de explicar qué lugar ocupa este filme de David Trueba, aparece el nombre de Linklater. Hay unanimidad en percibir, aquí, el influjo del autor de “Boyhood”. Ciertamente, si unimos “La buena vida” y “Casi cuarenta”, se obtiene una (re)visión parecida.
Si hubiera posibilidad de recuperar las viejas sesiones dobles de los tiempos en los que solo había cine y nada más, se podría cruzar “Formentera Lady” con “Lucky”. En ambos filmes se habla de dos hombres al final de sus existencias. Harry Dean Stanton había nacido en 1927; José Sacristán, lo hizo diez años después.
Bajo tres banderas aparece “No dormirás”, una película dirigida por Gustavo Hernández que se adentra en el suspense bajo la advocación a Polanski. Todo el mundo se aferra al hacer de un cineasta que convirtió su vida en una fuga permanente. Y aunque es posible que algo del autor de “El quimérico inquilino” se proyecte sobre este No “dormirás”, su sustancia vital mira hacia dos hechos muy diferentes y aquí encadenados.
Clara Martínez-Lázaro, como Jonás Trueba o como Víctor García León, nacieron con el cine como chupete. Los tres se alimentaron a golpe de comedia (madrileña). Hoy los tres habitan en el humor, aunque con planteamientos muy diferentes. Guionista y directora de Hacerse mayor y otros problemas, Clara Martínez-Lázaro parece inspirarse en su propio contexto para hurgar en las dudas, angustias y esperanzas de una joven que encara la treintena sin querer recorrer el camino convencional que le rodea.





