Hace cuatro años, Paul Schrader, leyenda viviente del arte cinematográfico, vivió su Waterloo particular cuando su filme “Caza al terrorista” sufrió un calvario. Los productores lo deshicieron para remontarlo a su antojo. Se cambió la banda sonora, se distorsionó el guión original, se modificó el sentido y Schrader, ya bastante castigado a lo largo de su vida por estas miserias del poder económico, sintió que el crédito se le había terminado.

Un paso a dos con testigo al fondo. Un pulso entre dos mujeres con la figura de un escritor-objeto como sujeto pasivo de deseo. Ambas tienen hijos. Ambas arrastran un pasado negro en un duelo que parece desigual, pero del que no queda claro, hasta el último segundo, quién es la víctima y quien moverá el hacha del verdugo.

El ciervo que da sentido al título del primer largometraje de ficción de Koldo Almandoz carece de vida. Su cabeza disecada preside un pasado oscuro y su presencia vigilante evidencia una herida infectada. Como propuesta fílmica, algo en Oraina se contradice permanentemente. ¿Por qué se ancla tanto en el pasado, cuando aspira a vivir en el aquí y en el ahora?

Planificada con tacto extremo y con un evidente compromiso por lo que narra, “Girl” relata la pasión y sacrificio de una adolescente que nació con la genitalidad equivocada. Tiene cuerpo de chico pero se siente, se mueve, se sabe chica. Va a cumplir 16 años, sus hormonas se encuentran en ebullición y su cabeza es un torbellino.

Asghar Farhadi dio un golpe de mano con “A propósito de Elly”, hace nueve años. Acababa de cumplir 37 años -hoy tiene 46-, y era su cuarto largometraje. Venía del teatro y de la televisión. Se había curtido como guionista y las series le aportaron una impagable experiencia en la dirección de actores.

Justo ahora se cumple un año de la presentación de “El capitán” en la 65 edición del Zinemaldia. “El capitán (Der Hauptmann)” viene dirigida por el competente profesional alemán Robert Schwentke. Es probable que su nombre no se recuerde pero sí sus incursiones en Hollywood: “Plan de vuelo: desaparecida” (2005) y la serie “Divergente”.

Presentada en Cannes, dentro de la Quincena, su directora, Arantxa Echevarria se ganó el honor con “Carmen y Lola” de ser la primera mujer realizadora de origen español en pisar la alfombra roja del icónico festival francés. Si se señala que se trata de su primer largometraje, el mérito se agranda.

En el limbo donde reposan las películas que se han hecho, hay un apartado donde confluyen las llamadas historias sobre la amistad. Por lo general parten de una idéntica salida: plantean un (re)encuentro entre colegas donde, a la luz del drama, la comedia o el terror, revisan el pasado para descubrir heridas sin cicatrizar que nadie quería ver pero que todos o casi todos intuían.