Ante la presentación de “Creed I” se hacía evidente la plasmación del paso del tiempo. Era la séptima entrega de la llamemos saga “Rocky”. Habían pasado cuarenta años desde que se empezó a filmar la historia de un boxeador de serie B al que una oportunidad le colocó en la cima del mundo pugilístico.

A László Nemes le bastó con su primera película, “El hijo de Saúl”, para ser invitado al Olimpo de los grandes directores del cine europeo. El Gran Premio del Jurado de Cannes legitimaba la calidad de un realizador que acababa de cumplir los 40.

Todo en este filme sabe del extrañamiento. Todo aparece (re)surgido y (a)sumido desde lo periférico. Hijo de la línea de sombra, esa muga donde lo real se torna extraordinario, hay muchos argumentos en “Border” como para no tomárselo muy en serio.

Del cine de Vietnam rara vez se sabe algo y, aunque “La tercera esposa” viene tras recorrer festivales cosechando premios bajo esa bandera, conviene puntualizar que su guionista y directora, Ashleygh Mayfair, aunque vietnamita de nacimiento se licenció en Literatura Inglesa en Oxford, estudió en la Royal Academic of Dramatic Arts de Londres y lleva algún tiempo trabajando en EE.UU.

La prosa de Nick Hornby lleva seduciendo al mundo del cine desde hace mucho tiempo. En este caso, “Juliet, desnuda”, en cuanto libro, cumple ahora diez años pero su contenido permanece vigente, esa mezcla de romanticismo contemporáneo de suaves perfiles pero roles y contextos reconocibles en el aquí y ahora, le imprimen unas virtudes en tiempo de cine hiperbólico de estruendo y furia.

Hace veinte años, Naomi Kawase (Nara, 1969) se convertía en la directora más joven en ganar la Cámara de Oro de Cannes con “Suzaku”. Hace diez, “El bosque del duelo” le reportaba en el mismo festival, el Gran Premio del Jurado. Entre ambas fechas, en el año 2005, en la primera edición del festival Punto de Vista, se le rendía la primera retrospectiva que la realizadora japonesa recibía en nuestro país.

Probablemente “Un asunto de familia” encuentre su alma gemela en “Nadie sabe”, la película que en 2004 sirvió para que su director, Hirokazu Koreeda, se nos uniese para siempre como ese compañero de viaje al que, en los últimos 14 años, hemos aprendido a querer y a respetar a través de 10 películas. Ninguna ha sido mala.