El concepto, la idea germinal que da vida a “Tres”, nace del miedo del editor de sonido a la desincronización. Cuando el cine era de celuloide, a 24 fotogramas por segundo, se imponía una férrea tiranía. El sonido estaba anclado a la imagen.
En “Libertad”, película que inauguró la sección oficial de una Seminci 2021 sólida y diversa, convergen dos líneas argumentales, un precedente y una mirada homogeneizadora. El precedente fue el cortometraje “El adiós”, con el que Clara Roquet ganó la Espiga de Oro de su modalidad en 2015. En cierto modo, los ecos de aquel funeral se repiten en esta su primera película de larga duración.
Imposible encarar la percepción de esta “crónica” sin mojarse del todo. No se merece el insulto de dedicarle ejercicios de equilibrio, al estilo de “sí pero no”. “La crónica francesa” de Wes Anderson se presenta como una obra total, una especie de culminación de quien todo lo existente le resulta convencional e incómodo.
El 11 de marzo de 2011 a las 14:46 después de un terremoto de magnitud 9, Japón, el país con más cicatrices del mundo, vivió un
a de sus peores pesadillas en lo que va del siglo XXI. Ese país flotante que conoce bien la palabra terremoto, que supo del horror atómico y que cada año recibe abrumadoras visitas de la naturaleza, sufrió todo de golpe cuando, como consecuencia del seísmo, la central nuclear de Fukushima I empezó a desmoronarse.
Al parecer la recomendación de no echar queso parmesano en un plato de pescado carece de base científica. Y si se apura, tal vez ni siquiera posea una coartada histórica. Todo lo más, por encontrar razones al dicho, se sugiere que en el pasado, la presencia de un queso fuerte en pescados de dudosa frescura, disimulaba sus condiciones a cambio de garantizar digestiones atormentadas.
Ante un abarrotado palacio de congresos de Pamplona, con el récord guinness de arquitectos por metro cuadrado en un auditorio -entre ellos se paseaban varios premios Pritzker-, Zizek el incombustible, el polemista capaz de discutir con el diablo sin perder tiempo ni formas, abrió su intervención con una sentencia impagable acogida con sonrisas heladas.





