La prosa de Nick Hornby lleva seduciendo al mundo del cine desde hace mucho tiempo. En este caso, “Juliet, desnuda”, en cuanto libro, cumple ahora diez años pero su contenido permanece vigente, esa mezcla de romanticismo contemporáneo de suaves perfiles pero roles y contextos reconocibles en el aquí y ahora, le imprimen unas virtudes en tiempo de cine hiperbólico de estruendo y furia.

Antes de dirigir “La lengua de las mariposas”, y mucho antes de que ejerciera como productor para Amenábar, hubo un Cuerda beligerante, un activista desde el papel y el celuloide, forjado en la transición y portador de un deseo utópico. Era un gamberro irreverente armado por los conocimientos canónicos de escolaridad con olor a misal y sacristía de monaguillos pícaros.

Para filmar “SuperLópez”, un producto considerado seguro por el gran predicamento que le acompaña, no se han escatimado esfuerzos. Lo que no quiere decir que no haya habido problemas. De hecho, el proyecto dio tumbos y pasó de mano en mano hasta llegar donde se encuentra ahora. Bajo el control de un director que sabía qué significa llevar del papel del TíoVivo al cine comercial a uno de sus personajes.

Gastón Duprant y Mariano Cohn conocen bien el mundo de la creación artística. Forman parte del paisaje del arte contemporáneo en Argentina. De hecho, empezaron como video-artistas para luego impulsar prósperos proyectos televisivos. Con ellos participa un tercer hombre autor de los guiones de muchos de sus proyectos, Andrés Duprant. Como se deduce del apellido, Andrés es hermano de Gastón.