Nuestra puntuación
2.0 out of 5.0 stars

Título Original: ZWEI ZU EINS Dirección y guion: Natja Brunckhorst Intérpretes:  Sandra Hüller, Martin Brambach, Ronald Zehrfeld, Max Riemelt, Ursula Werner y Peter Kurth  País: Alemania. 2024 Duración:  116 minutos

The West is not the best

«The West is the best», canta(ba) Jim Morrison en «The End» al frente de The Doors allá por el final de los 60. El rey lagarto lideraba entonces una apología feliz de la costa Oeste norteamericana. Un grito de libertad que acabó por impregnarse de un lúgubre sentido tras su presencia en la obra cumbre de Coppola: «Apocalypse Now» (1979), allí donde su «this is the end» resuena ahora con fúnebre solemnidad.

En el verano de 1990, en plena reunificación alemana tras la caída del muro de Berlín, en la Alemania del Este, en Hungría, en Checoslovaquia y en demás supervivientes «liberados» de la guerra fría, aparecieron significativas pintadas de alerta por las calles más céntricas: «West is not the best». Probablemente eran activistas influidos por la coherencia política de figuras como Václav Havel para quienes entre el comunismo totalitario y el capitalismo sin frenada podía interponerse otra vía.

Otra vía es la que encabeza en «Este/Oeste» una familia atípica tras saquear un almacén subterráneo lleno de millones de marcos de la Alemania del Este depositados allí para su eliminación. Basada en hechos reales, ya saben lo que eso significa, Natja Brunckhorst dilapida una magnífica historia. La echa a perder porque carece de ritmo, porque sus personajes no tienen gracia y porque ni siquiera les concede la posibilidad de pellizcar y reverdecer lo que fue una oportunidad perdida.

Si hubiera estado a la altura de «Good Bye, Lenin!» (2003), y aquí había buen material para ello, «Este/Oeste» podría verse como una comedia irónica, posibilista y nostálgica. Pero Natja Brunckhorst, la actriz que en 1981 dio vida a la niña protagonista de «Yo, Cristina F», aparece aquí como la guionista y directora de esta crónica agridulce. Su discurso opera sobre lo individual y lo colectivo, sobre el concepto familiar y sobre lo político y lo económico. Para la mujer que encarnó en el cine bajo la dirección de Uli Edel a Christiane Felscherinow, parece claro que hay usos sociales, sistemas políticos y reglas legales que convendría demoler. De ahí que en el interior de «Este/Oeste» haya un gesto de rebeldía naif, un acto de sabotaje. Pero no hay noticia de que respire algo de buen cine, ni siquiera de que se intente ir más allá de lo evidente.

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