En formato 4:3, con escala cromática propia del cine amateur setentero y con un ritmo anfetamínico, speed de receta; las dos horas del nacimiento y formación de una bestia llamada Donald Trump dan noticia del ser más ridículo de la colección de líderes políticos patéticos que hoy gobiernan o intentan gobernar el mundo.
Con un título en castellano que se equivoca y que equivoca, aparece esta ópera prima de una directora nacida en Toronto en 1986 y forjada y fajada en series como «The Great» y «Black Mirror», entre otras. Ally Pankiw irrumpe en la escena del largometraje con un filme de prosa veloz y emociones contenidas.
En un titular de prensa publicado durante los días oscuros del proceso contra el alcalde de Ponferrada, una frase supuestamente textual de la madre de Nevenka decía algo así como: «Entregué mi hija al Ayuntamiento y me han devuelto una piltrafa». Esa frase, producto del dolor y la desesperación de una situación tortuosa, encierra un paradigmático sentido. Especialmente por el verbo con el que empieza: «entregar».
Freud en el sexo, Marx en la cabeza y Nietsche en el corazón conforman -eso se nos dice- la Santísima Trinidad del ideario de Aurora Rodríguez, la madre de Hildegard, la del nombre ambiguo que no significaba lo mismo para la madre que para la hija. Un nombre que evoca a Hildegarda de Bingen, la más ilustre personalidad femenina de la Baja Edad Media.







