Probablemente la lupa con la que se mire esta película de Raúl Arévalo, actor antes que director, insistirá en buscar pruebas de su naturaleza en esa corriente contemporánea del thriller a la española. En ella sus mejores representantes se llaman Alberto Rodríguez, Agustín Díaz Yanes y Enrique Urbizu. Y tras ellos se podría citar una decena de realizadores que trabajan con mayor o menor rigor, con más o menos fortuna, en un género escasamente tocado por el cine español a lo largo de su historia.