La clarividencia que mostraron los 3.000 académicos del cine español la noche del 28 de febrero de 2026 hizo palidecer a la más poderosa IA que se pueda imaginar en este presente inmediato.
El Goya de Valencia duró algo más de doscientos minutos y representó un reflejo extraordinario de nuestra realidad. ¿Cómo se puede ser tan aburrido y al mismo tiempo escenificar de manera tan rotunda y tan precisa las crueles paradojas y contradicciones de nuestro tiempo? Pues con estilo. Eso sí con un estilo políticamente correcto


