El exceso de guionistas casi siempre obedece a la mirada asfixiante de una productora ávida de beneficios y a la debilidad del material de partida. En “Way Down”, el material de partida consiste en las imágenes de la algarabía futbolera por la conquista del mundial a cargo de la selección española de fútbol en el año 2010.

El concepto, la idea germinal que da vida a “Tres”, nace del miedo del editor de sonido a la desincronización. Cuando el cine era de celuloide, a 24 fotogramas por segundo, se imponía una férrea tiranía.  El sonido estaba anclado a la imagen.

En “Libertad”, película que inauguró la sección oficial de una Seminci 2021 sólida y diversa, convergen dos líneas argumentales, un precedente y una mirada homogeneizadora. El precedente fue el cortometraje “El adiós”, con el que Clara Roquet ganó la Espiga de Oro de su modalidad en 2015. En cierto modo, los ecos de aquel funeral se repiten en esta su primera película de larga duración. 

Jonás Trueba ha querido distanciarse de sus raíces desde su nacimiento. Nada en su trabajo quiere evocar el hacer de los Trueba que le han precedido. Mejor para él,aunque no siempre lo consigue. Pero aunque solo fuera por ello, por intentarlo, habría que reconocerle a Jonás Trueba un evidente mérito.

Al parecer la recomendación de no echar queso parmesano en un plato de pescado carece de base científica. Y si se apura, tal vez ni siquiera posea una coartada histórica. Todo lo más, por encontrar razones al dicho, se sugiere que en el pasado, la presencia de un queso fuerte en pescados de dudosa frescura, disimulaba sus condiciones a cambio de garantizar digestiones atormentadas. 

Ante un abarrotado palacio de congresos de Pamplona, con el récord guinness de arquitectos por metro cuadrado en un auditorio -entre ellos se paseaban varios premios Pritzker-, Zizek el incombustible, el polemista capaz de discutir con el diablo sin perder tiempo ni formas, abrió su intervención con una sentencia impagable acogida con sonrisas heladas.

Maixabel Lasa, o sea la figura que sostiene esta película abordada con actitud artesanal y sumo respeto por Icíar Bollaín, se convierte en santo y seña de cuanto impera en una recreación que dice hablar sobre el perdón, pero que se debe a la ilustración de una actitud tan ejemplar como insólita.