Podría frivolizarse y tomarse esta cita como si fuera un trampantojo, un espejismo singular en una cinematografía nacional abonada al disparate del mercado. El hecho es que, tras acometer el premiado “tour de force” de “Quién lo impide”, con una excepcional (y exagerada) duración de 221 minutos, Jonas Trueba reaparece seis meses después con este “Tenéis que venir a verla”; para narrar en 64 minutos dos (re)encuentros fugaces a cargo de dos parejas cuya juventud se aleja sin remedio.
Nely Reguera pasa de lo familiar e íntimo, de lo conocido y personal a adentrarse en la tragedia de los campos de refugiados en Grecia.
La María de Bárbara Lennie, una joven profesional, escritora en ciernes, que dedicaba su vida a cuidar de su padre viudo, no está nada lejos de esta abuela con el rostro de Carmen Machi, doctora jubilada sin nietos, que trata de dar sentido a su existencia ayudando a otros
Más de tres lustros separan “Clases particulares” y “Lo importante”, los primeros cortos de Alauda Ruiz de Azúa (1978), de “Cinco lobitos”, su primer largometraje, ganador -entre otros premios-, de la Biznaga de Oro a la mejor película del festival de Málaga 2022. Dicho de otro modo, la vida cinematográfica de esta directora de Barakaldo no ha sido ni sencilla, ni regalada.
Benito Olmo, escritor gaditano, adscrito al pujante renacer de la novela negra que por doquier nos asalta, presentó “La maniobra de la tortuga” en 2016. Dos años antes, Alberto Rodríguez había conseguido uno de sus mejores trabajos con “La isla mínima” en donde dos policías del departamento de homicidios de Madrid son desplazados a las marismas del Guadalquivir para enfrentarse al horror del “rey amarillo de sabor rural y acento gaditano”.
“Alcarrás”, como “Verano 1993”, filme que sirvió para presentar y consolidar la figura de su directora, Carla Simón, habla de personas cercanas, de gente corriente; filma lo familiar y observa lo de casa. Sus moradores pertenecen a la esfera de lo íntimo y personal. A la de quienes no mastican relatos con caligrafía de alcurnia y pretensión.
Adaptación a la “española” de la serie mexicana del mismo título, “El juego de las llaves” abunda en los tópicos de la lucha de sexos, la crisis de los 40, el intercambio de parejas y demás lugares comunes y banales con los que, con mayor o menor acierto, se forjaron los renglones torcidos de la “españolada” de los años 70 y 80.
Desde sus comienzos en “Hermanos de leche”, han pasado 28 años. Desde entonces la trayectoria de Daniel Guzmán ha conocido multitud de proyectos. De todos los colores, en casi todos los medios: cine, televisión, teatro… En ellos Guzmán ha aparecido como actor fundamentalmente pero, en los últimos tiempos, también como guionista y director.




