«Memory» navega a la deriva zarandeando en su interior a dos personajes orillados por la vida. Su caudal gorgotea melancolía con la desazón de quien, como en «Solas» (1999) de Benito Zambrano, tapona una herida interior a costa de garantizarse un naufragio que se prevé descomunal.
Aunque se nos recuerda que en «Ex maridos» podremos reencontrarnos con la pareja formada por Griffin Dunne y Rosanna Arquette, la que tanto nos conmovió en «Jo, ¡qué noche!» (1985) de Martin Scorsese; debemos adelantar que, como su título permite intuir, lo que la nueva película de Noah Pritzker plantea no va de parejas sino de soledades.
A Yvan Attal (Tel Aviv, 1965) le gustan los pasajes pantanosos, los personajes en el alambre y las situaciones turbias dibujadas con paradojas de regusto amargo. Actor, director y guionista, de origen franco-tunecino, se diría que esa condición transfronteriza de nómada sin causa, de judío errante afincado en París, adornan una personalidad más excéntrica que singular.








