Evidentemente cuando se filmó “She dies tomorrow”, nada se sabía del tiempo del coronavirus y tan solo inteligencias ilustres como Bill Gates se atrevían a anticipar que el apocalipsis no vendría cabalgando a bordo de misiles atómicos, sino a través del invisible e imprevisible camino del aerosol.

“Sentimental” nació como texto teatral con el título de “Los vecinos de arriba”. De hecho su carpintería narrativa no deja lugar a dudas sobre ese origen pese a que su creador, Cesc Gay, ha insinuado que la concibió como si fuese un guion cinematográfico.

En el último suspiro de “Explota, explota”, Raffaella Carrà sonríe a la cámara por un breve instante. Aparece dirigiendo el tráfico en un cameo intencionado del realizador porque, en efecto, sin sus canciones, esta película no existiría. Son ellas y el recuerdo que convocan, quienes conforman y dirigen la naturaleza de esta cita con el cine popular español de los años 60 y 70.

En esta “Boda” se ha querido ver a la Icíar Bollaín de su opera prima. Cierto. Aquí está. Y no sola precisamente. Están ella, coautora del guión junto a Alicia Luna; un reparto con oficio y solvencia; y Candela Peña, una de las dos protagonistas de aquella comedia de buenas intenciones y grandes esperanzas. Han pasado 25 años desde entonces.

Leo Harlem puede ser considerado uno de los humoristas más emblemáticos de la España de estos momentos. Su personaje, una especie de superviviente castizo que se aferra a los viejos sabores para evidenciar la vacuidad e insipidez de los “neovalores” de una sociedad de consumo y postureo, se construye sobre un profesional curtido de verbo afilado e ingenio rápido.

Un error común consiste en creer que la abundancia de palabras denota ingenio. Sus efectos son tan calamitosos como los que se derivan de pensar que los silencios ocultan profundidad y misterio. “La maldición del guapo” se apunta al primer desacierto, al que profesa una querencia enfermiza por la retórica y el verbo.

Su verdadero título, “Tel Aviv on Fire” significa doblemente. Tanto designa a este largometraje como alude al título de la “tele-serie” en torno a la que se inscribe la acción de este relato que se adentra en la noble tradición de cine que habla de cine. Su argumento es simple, de los de antes. Un joven palestino de poco oficio y ningún beneficio, ve la posibilidad de ganarse la vida como asesor de la lengua hebrea en un culebrón palestino inspirado en una novela escrita por su tío.