Los acontecimientos que forjaron la aparición de la novela “Maria Chapdelaine”, como el periplo que se desparrama en su interior, nada supo de las prisas. El tiempo que refleja, hecho de veranos cortos e inviernos duros, en sus manos (a)parece (como) una cuestión flexible, líquida.
En “La ciudad perdida”, deshilachada copia de “Tras el corazón verde”, Sandra Bullock salvaba los muebles del proyecto porque, durante unos minutos, Brad Pitt aparecía en su ayuda. El filme de los hermanos Nee evitaba el siniestro total gracias a un cameo largo e irreprochable del “Aquiles” de “Troya”.


