Le faltan unas semanas para cumplir 89 años, pero su cine, esas películas que año a año con regularidad relojera ha ido construyendo, no lo aparentan. Autor de piezas que siguen fascinando a jóvenes espectadores y a cinéfilos veteranos como «Los duelistas», «Alien: el octavo pasajero», «Blade Runner», «Thelma y Louise», «Gladiator», «El reino de los cielos» y «El último duelo», entre casi 30 largometrajes, nadie diría que Scott está a un paso de convertirse en nonagenario.
Michael Bay descubrió hace muchos años el irresistible encanto de las catástrofes. En consecuencia ha hecho de ellas su nutriente fundamental y lleva años explotando un filón a medio camino entre el cine espectáculo a lo James Cameron, cine de efecto digital, de croma y trampantojo, con el cine de barrio setentero hecho de repartos corales, viejas glorias y muchos desastres. No es de extrañar que ese Bay, autor de agonías como “Armaged


