Al leer la sinopsis de la novela de Paloma Sánchez-Garnica de la que Imanol Uribe (San Salvador, 1950) extrae su último filme, se presiente que el director ha simplificado groseramente las posibilidades de un sobrecargado relato literario.
En ese instante crucial del parpadeo por el que cobra vida la magia que el cine a veces alcanza, Llúcia García, la neófita actriz que en «Romería» interpreta dos personajes y dos tiempos; el «sfumato» de una Carla Simón adolescente y los vestigios idealizados de su madre biológica, mira frontalmente al espectador.
El debut de Alberto Morais como director de largometrajes supuso una declaración de admiraciones. «Un lugar en el cine» (2007) se movía a caballo entre el ensayo y el documental, contó con dos presencias emblemáticas, Víctor Erice y Theo Angelopoulos, y desde entonces, Morais (Valladolid, 1976) ha levantado una filmografía con tanta calma como coherencia y consistencia.








