Aunque la imagen más representativa de «Puan» subraya el antagonismo entre los dos profesores de filosofía que encarnan Marcelo Subiotto y Leonardo Sbaraglia, (Marcelo y Rafael); en la pantalla, el porcentaje de presencia del papel de Sbaraglia no ocupa ni un veinte por ciento del metraje.
A estas alturas, cuando uno descubre el nombre de Matthew Vaughn al frente de un proyecto fílmico, ya sabe a qué se enfrenta. Autor de títulos tan transparentes y poco ambiguos como «Kick-Ass» (2010), «X-Men: primera generación» (2011) y «Kingsman: servicio secreto» (2014), este director londinense nacido al comienzo de los años 70, se mueve con agilidad e ingenio dentro de ese cine con vocación mainstream que mezcla acción con humor, caricatura ácida con aventura destroyer, sabedor de que no debe perder de vista al gran público.
Tarde o temprano, algunos directores de cine, los que más se arriman al monstruo, sienten la necesidad de interpelar a su autorretrato. Entonces hacen eso que se llama cine dentro del cine. Un juego de espejos enfrentados a través de cuyas distorsiones los cineastas buscan respuestas a su desasosiego.
Tras un contundente thriller, «Código emperador» (2022) que oscilaba entre «El reino» de Sorogoyen y las diferentes entregas de la saga Bourne, Jorge Coira ha optado por cambiar de aires. Del claroscuro del polar hispano al rosa con (son)risas de una comedia romántica que Coira pone en manos de Blanca Suárez, principal protagonista del filme.







