Dentro de la galería de directores vascos, Asier Altuna – «Aupa Etxebeste!» (2005), «Amama» (2015) y «Agur Etxebeste!» (2019) entre otros proyectos -, da noticia de la existencia y consistencia de eso que Imanol Rayo denomina «director artesano».
En un momento dado, hacia la mitad del filme y cuando ya vemos que el laberinto del infierno fundamentalista de los ayatolás ha desplegado su locura, tras ver una proyección torpemente censurada de «Sacrificio» de Andrei Tarkovski, la protagonista del filme, la alter ego de Azar Nafisi, verbaliza que (también) le gusta el cine de Tom Hanks.
Sin Barbie Ferreira ni John Leguizamo, probablemente «Un «like» de Bob Trevino» podría haberse perdido en las tardes lacrimógenas de tantos filmes de sobremesa dominical. Nos referimos a esos títulos olvidables y olvidados que abundan en historias levantadas para echar la siesta con la apacible sensación de que nada nos perderemos porque en realidad nada relatan que merezca la pena ser recordado.
En un momento determinado, en la algarabía de quien se cree en centro del universo porque fue el único ojo que en directo pudo transmitir la masacre de Munich, como consecuencia del ataque de la OLP a la residencia de los israelíes participantes en los juegos olímpicos de 1972; entre el equipo de profesionales de la información de la ABC norteamericana se produce un pequeño rifi-rafe.







