Título Original: HEART OF THE BEAST Dirección: David Ayer Guion: Cameron Alexander Intérpretes: Brad Pitt, J.K. Simons, Anna Lambe y Uber País: EE.UU. 2026 Duración: 101 minutos
Camino final
David Ayer (Illinois, 1968) se mueve cómodo en el género de acción. De David Ayer se supo por vez primera, gracias al guion de Training Day (2001) de Antoine Fuqua. Escritor antes que director, resulta curioso contemplar a un profesional de la palabra al frente de un filme en el que no hay diálogo posible porque en el 98% de su metraje el plano lo ocupan un hombre y un perro. El hombre responde al físico de Brad Pitt, un actor singular que mide raramente los líos en los que se mete y que aquí encarna a un veterano retirado del ejército yanqui con más cicatrices que años. El perro se llama Uber y, aunque es un perro pastor alemán dedicado a tareas de salvamento, interpreta a Odine, un perro militar utilizado en el frente de las mil y una guerras que los EE.UU. se inventan. El hombre y el perro son James Belmont y Odin, los protagonistas de En el corazón de la bestia, la película dirigida por Ayer.
El leit motiv que alumbra este En el corazón de la bestia, el pretexto, la coartada que lo hace necesario, subraya que hay miles de perros de guerra, ya jubilados, a la espera de ser adoptados por alguna familia. Que de tan bizarro asunto se haga un filme comercial (propagandístico) es algo que solo resulta posible en la tierra que inventó Disneylandia. Que, además, el resultado sea gratificante, que la historia entretenga y que consiga estrenarse en medio mundo, se lo debemos al poder de Hollywood, una entelequia sobre la que habría que cuestionarse qué es en estos momentos.
Lo que la película acaba siendo bebe del influjo y tradición de autores literarios tan clásicos como Joseph Conrad y Jack London. O sea, Ayer relata la difícil supervivencia ante una naturaleza inocente que, por más que resulte destructiva, nunca será vengativa. En este caso, en Alaska, de manera crepuscular, se refugian un hombre y su perro. Son supervivientes del ejército USA, han perdido a sus compañeros, arrastran heridas y, como si fuera un descenso al corazón de las tinieblas, de ahí su título, se abisman. Un accidente los coloca en situación límite. Enfrentados a la naturaleza, animales y accidentes geográficos imponen un temible juego que hora a hora los corroe. La sinopsis oficial presenta precisamente a James Belmont y a su perro de combate, Odin, atrapados en Alaska después de un accidente aéreo y luchando por sobrevivir.
Para Pitt, el papel le daba una partitura semejante a aquella con la que actores como Robert Redford en Jeremiah Johnson (1972) o Leonardo DiCaprio en El renacido (2015) lograron algo que aquí ni se busca, ni hace falta, la excelencia.
