unbuenpadre-imagen

De Unamuno a Chesterton, de Bresson a Hitchcock, nunca han faltado inspirados narradores de colmillo fino y alta pluma que han sabido extraer oro del desván eclesiástico. La orden sacerdotal de la religión católica, siempre hermética, casi siempre oscura y a veces perversamente húmeda, ofrece recovecos y telarañas, infamias y heroicidades, dignos de analizar.