Tal vez porque sus dos anteriores largometrajes, «17 Girls» (2011) y «The Stopover» (2016) reflejaban entornos profundamente femeninos, este «Jugar con fuego», de las hermanas Coulin, se centra en un universo definitivamente masculino.
De Unamuno a Chesterton, de Bresson a Hitchcock, nunca han faltado inspirados narradores de colmillo fino y alta pluma que han sabido extraer oro del desván eclesiástico. La orden sacerdotal de la religión católica, siempre hermética, casi siempre oscura y a veces perversamente húmeda, ofrece recovecos y telarañas, infamias y heroicidades, dignos de analizar.

