Dentro de un par de años, cuando Spielberg haya filmado su remake de este filme, nos aportará argumentos para ratificar que el trabajo de Kore-eda en De tal padre, tal hijo, no es que sea bueno, sino que, sencillamente, es mejor. Desde luego no parece que esté al alcance del creador de E.T. y Tiburón superar el grado de equilibrio, profundidad y sutileza que, con suma sencillez, alcanza uno de los mejores cineastas japoneses en activo.

Cuando se cumplen 60 años de Cuentos de Tokio, tal vez la más conocida de las obras maestras de Yasujiro Ozu, Yôji Yamada, un veterano director japonés nacido hace 82 años, vuelve su rostro a aquel momento. Un tiempo en el que, cuando tenía poco más de veinte años, vio un filme y supo que jamás podría superar aquel bello monumento.

El título que da noticia del contenido de este filme, La piedra de la paciencia, surge de una antigua tradición persa. Lo cuenta en la película una mujer a su sobrina en medio de la locura talibán, en pleno reino de tinieblas de burka y fundamentalismo. Estamos, tal vez, en el corazón de la noche de la guerra civil de Afganistán, aunque ciertamente el tiempo histórico carece de precisión en este relato.