Al paso que vamos, dentro de unos años, cuando se repase la historia del cine español, se concluirá con la evidencia de que Belén Rueda habrá sido al género de terror del primer tercio del siglo XXI lo que Pepe Isbert fue a la comedia española de los años 50.

Brad Bird merece ser reconocido como el principal lugarteniente de Pixar. A estas alturas de la historia del prestigioso sello, Bird merece el honor de ocupar la segunda plaza, justo al lado de John Lasseter. Al creador de Pixar se le reconoce como el hombre de hierro de una productora que ha revolucionado el mundo de la animación.

En el principio era Bertolt Brecht. O mejor aún, su voluntad de devolver al público la consciencia perdida. Con él, Haneke llegó al cine para demostrar una maestría excepcional. Podría haber escogido otro lenguaje, otro medio, y también hubiera sido brillante. Su peso intelectual se sabe de categoría suprema.