Ante propuestas como “Leto” surge la decepción de percibir que, pese a su calidad, brillantez y rigor, el público le hará muy poco caso. De hecho, llevaba meses esperando ser estrenada. Tan poco confían en ella que ni siquiera se han molestado en doblarla al castellano. Tanto mejor. Así los pocos que decidan verla podrán disfrutarla en versión original, en ese ruso armónico y áspero, del que aprenderemos que “Leto” significa verano.

“Bel canto” ofrece tan buenas intenciones como malas decisiones. Pero más allá de su contenido concreto, en una primera mirada merece la pena cruzarla con la considerada por Hollywood mejor película USA de este año. Porque, curiosamente, “Bel canto” coincide con “Green Book” en los orígenes de sus realizadores. Paul Weitz, como Peter Farrelly, comenzó en el cine codirigiendo con su hermano.