La historia de Johan, el relato de su biografía, nos es contada por el propio Johan, un personaje al que, como señala su título, el mundo parece odiarle pero al que la película, su director y su guionista, definitivamente quieren que se le quiera por encima de todo.
En apenas cinco minutos, los mejor filmados de toda la película, se nos presenta a la “bestia”. En esos fulgurantes y terroríficos destellos, dominados por la oscuridad, se nos previene sobre el “modus operandi” del monstruo y se nos informa del por qué de su comportamiento. En esos instantes inaugurales, se escenifica la llamada ley de la selva.
Autor, entre otras, de “Días de fútbol” (2003), “Días de cine” (2007) y “Tenemos que hablar” (2015), David Serrano acaba de salir más que airoso de la serie de televisión “Vota Juan” (2019). Ese proyecto protagonizado por Javier Cámara a partir de la idea de Juan Cavestany y Víctor García León sobre la mediocridad de los políticos de hoy en día, le ha dado “alas” a un director empeñado en responder sin chabacanería a eso que llamamos cine comercial.
En “La ciudad perdida”, deshilachada copia de “Tras el corazón verde”, Sandra Bullock salvaba los muebles del proyecto porque, durante unos minutos, Brad Pitt aparecía en su ayuda. El filme de los hermanos Nee evitaba el siniestro total gracias a un cameo largo e irreprochable del “Aquiles” de “Troya”.
Salvo unos breves instantes, todo lo que recoge este filme testimonial y reivindicativo transcurre en los habitáculos de las Urgencias de un hospital parisino. Su tiempo de ficción, aquel en el que “La fractura” muestra sus efectos, corresponde al otoño de 2018, a los días de humo y sangre de las huelgas de los llamados chalecos amarillos.
En ningún momento del filme, su director, el suizo Stefan Jäger, hace referencia a ello; pero no resulta impropio ver en el perfil de la fotógrafa protagonista de “Monte Veritá”, la sombra de Daphne du Maurier, la autora de “Rebeca” y “Los pájaros”, entre otras novelas que tanto deslumbraron a Hitchcock.
Decía Juan Goytisolo, cuyos restos descansan en el cementerio civil de Larache, al lado de Jean Genet, que cuando uno se va de algún sitio, en realidad ya se había ido antes. Eso, en eso, en un adiós esperado y asumido, se hallan David Henninger (Ralph Fiennes) y su esposa Jo (Jessica Chastain). Forman un matrimonio adinerado y terminal.
El nombre de Alex Garland empezó a sonar en el ambiente cinematográfico en el año 2000, en ese punto vertebral en el que el siglo XXI enterraba al siglo XX. Entonces pocos repararon en él. Era el autor de la novela “The Beach” (1994), el texto de partida de la película protagonizada por DiCaprio y dirigida por Danny Boyle, un director con el que Garland ha tenido mucho que ver.



