En 2008 y 2009,de manera consecutiva, Christophe Honoré estuvo en la competición oficial del Zinemaldia. Ni “La belle personne”, ni “Non ma fille, tu n’iras pas danser” ganaron nada, pero era evidente que su cine era cualquier cosa menos banal por más que el centro de sus relatos tenga una querencia por el universo de la adolescencia y la juventud.
Definitivamente la 70 edición no tiene intención de aflojar esa calidad media notable que empieza a serle característica. Ayer concurrieron tres películas de factura y ambiciones muy diferentes. Una venía firmada por un viejo conocido en el SSIFF, Christophe Honoré, y en ella repite presencia la premiada Juliette Binoche. La segunda ofrece un memorable espectáculo musical en la Europa del siglo XVIII, una admirada declaración de melomanía.
Cuando se cumplen 45 años de los hechos narrados, 22 de la primera presencia de Alberto Rodríguez en el Zinemaldia junto a Santiago Amodeo con “El factor Pilgrim”, y cuando además en todo este tiempo y sobre la mesa donostiarra, el director sevillano ha puesto estupendos textos fílmicos como “7 vírgenes”, “Grupo 7”, “La isla mínima” y “El hombre de las mil caras”; no es improcedente que su actual película producida por Movistar, haya sido escogida para inaugurar la 70 edición del SSIFF.
La zona gris es aquella que se extiende desde que el blanco deja de serlo hasta ese segundo en el que la oscuridad lo invade todo. Dicho de otro modo, la zona gris representa el callejero donde la humanidad se busca. Es el territorio de la sombra; el reino de la incertidumbre. En él, el miedo y la niebla, los perros de la angustia, intoxican la verdad si es que la verdad existe para todos.
Basta con leer la sinopsis argumental de “Viaje al paraíso” y ver el cartel con el reclamo mayor de la película, Julia Roberts y George Clooney, para que nadie tenga dudas sobre el final de la misma. Más previsible que el discurso del rey en la nochebuena, aquí hay poca cera por arder y ningún intento para sorprender.






