En Las vidas de Grace habitan muchas películas. Todas giran en torno a un territorio común hecho de náufragos adolescentes arrojados en una cuneta de desafectos y desarraigos. Ese contexto común, un hogar de acogida, es el espacio en el que Destin Daniel Cretton, responsable del guión y la dirección, mete la cámara con un afán aleccionador.