TESTIGO

En apenas dos secuencias, Kruithof, un director que ahora empieza, previene al espectador de que no se lo va a poner fácil. Su puesta en imágenes ambiciona un acabado formal, una estética de arabescos y geometrías.

LAS CONFESIONES

La presencia de Toni Servillo, actor vinculado a Sorrentino, parece proclamar los deseos de Roberto Andò. Con Servillo, Andò entona una declaración de (buenas) intenciones, pero sabemos, al decir del refrán, que con buenas intenciones el infierno se llena. No significa esto que Las confesiones sea una obra totalmente fallida o mediocre.

EL CASO SLOANE

Como Sospechosos habituales, El caso Sloane posee una estructura ósea robusta, ajustada al milímetro, afilada con precisión. O sea, su guión, ahí donde nacen las películas, se muestra satisfecho y seguro de su pegada. Sabe que crece sobre un artificio, pero se siente legitimado porque hay ritmo, fuerza y una calculada ambigüedad que provoca desconcierto en el público.

JOHN WICK: PACTO DE SANGRE

La mejor aportación de John Wick: Pacto de sangre consiste en que, gracias a esta segunda entrega, muchas personas recuperarán la primera, un tenebroso y dolorido thriller rubricado con una puesta en escena realmente meritoria. En esta segunda cita, nuevamente protagonizada por Keanu Reeves y ahora dirigida por Chad Stahelski, esta vez en solitario, se rebaja buena parte de la tensión primigenia, de su crepuscular puesta en escena.

EL BAR

Pedirle a Álex de la Iglesia un cine de equilibrio y cálculo, de serenidad y estrategia, es reclamar lo imposible, Ese cine no sería suyo. Al director de El día de la bestia y de Acción mutante lo que hay que demandarle, lo único que resulta pertinente esperar de él si de verdad interesa su universo interior, es coherencia, desvergüenza para ir hasta el final de sus planteamientos y fuerza para no desmoronarse ante el enorme castillo de naipes que representa cada uno de sus nuevos proyectos.

EL GUARDIÁN INVISIBLE

Una creencia muy extendida sostiene que de una mala novela puede surgir una gran película. Orson Welles se encargaba de alimentar esos bulos haciéndolos realidad, y no fue el único. El guardián invisible por el contrario, insiste en demostrar que de una mediocre novela lo que brota, salvo que medie un genio por allí, no es sino una lamentable película. En ese sentido Fernando González Molina respeta y hace suyo el imaginario de Dolores Redondo.

COMANCHERÍA

Diga lo que diga el Oscar, a Comanchería nadie le puede arrebatar el título de ser una de las grandes obras del año. Su cabecera está presidida por la radiografía precisa y fidedigna del cáncer que carcome a EE.UU. De modo que, en sus intersticios, se percibe un aliento fúnebre que desvela el anuncio del deceso del imperio americano. Comanchería representa la base de un triángulo formado por Winter’s Bone (2010) de Debra Granik y No es país para viejos (2007) de los Coen.

INFILTRADO

Infiltrado no es un filme pequeño. Ni esconde que pretende medirse con los grandes del thriller. Brad Furman, su director, tuvo un notable comienzo pero, poco a poco, ha ido desfalleciendo. Quizá por eso, al encontrarse con el material de la novela de Robert Mazur, el personaje protagonista de este relato, Furman elevó su apuesta convencido de que tenía ante sí la gran oportunidad de significarse como uno de los grandes del cine actual.

ANIMALES NOCTURNOS

A Tom Ford, cuando se acercó al cine, le precedía un aureola de celebridad; era un brillante creativo del mundo de la publicidad y la moda. A Ford, el salvador de Gucci le llamaron, dinero, premios y fama le sobraba. Tanto que cuando debutó como director, Un hombre soltero (2009), adaptación de la novela de Isherwood, levantó mil suspicacias. No obstante, Ford demostró entonces que sí sabía lo que hacía y quería.

JACK REACHER, NUNCA VUELVAS ATRÁS

A Tom Cruise, cuyos 54 años le agrietan la cara, el anterior Jack Reacher le supuso un buen éxito y la confirmación de que en el cine de acción le salen mejor las cosas. Con el mismo personaje y dispuesto a abundar en los recovecos establecidos por el escritor Lee Child en su saga literaria, Cruise regresa al escenario de la primera entrega.