ROCKETMAN

La misma usura empresarial e idéntico hambre de beneficios que sostenían a “Bohemian Rapsody” asisten a “Rocketman”, con el anhelo de llegar todavía algo más lejos. De ganar más. De hecho, digamos que, de partida, ya se habían desbrozado los tropiezos que arañaron el origen del filme sobre Queen. Como es sabido, “Bohemian Rapsody” comenzó bajo la dirección de Bryan Singer, un profesional de cuajo y mirada, con trayectoria algo errática y desconcertante, pero hacedor de títulos cuando menos notables. A los tres meses, el autor de “Sospechosos habituales”, “Verano de corrupción” y la casi totalidad y mejor parte de las entregas de los “X Men”, fue fulminantemente despedido.

DANTZA

Título Original:  DANTZA Dirección y guión: Telmo Esnal Intérpretes:  Amaia Irigoyen,  Gari Otamendi,  Ainara Ranera,  Joseba Astarbe,  Josu Garate  País:  España. 2018  Duración:  98 minutos La ronda vasca Telmo Esnal no ha hecho una película al uso. “Dantza” se mueve en otro registro. Es una coreografía articulada por el paisaje, un contexto territorial en el […]

¿QUIÉN TE CANTARÁ?

El tercer largometraje suele resultar decisivo para vislumbrar la personalidad de un cineasta. En el primero se cuenta casi todo lo que a uno le conforma. En muchos casos, se acude a las memorias de la adolescencia, a los ríos interiores que conformaron la autobiografía. En el segundo, se escarba en lo otro, en lo que quedó fuera.

HA NACIDO UNA ESTRELLA

Saludada como una película que vuela directa hacia el Oscar, construida sobre un argumento que siempre funciona -tanto en las versiones oficiales como en las que en algún modo la han imitado-, “Ha nacido una estrella”, versión Bradley Cooper, genera un interesante material para el debate y la paradoja.

MAMMA MÍA: UNA Y OTRA VEZ

Tan insustancial y relamida y tan altamente peligrosa para diabéticos emocionales como la primera entrega, “Mamma mia: Una y otra vez”, hace honor al (sub)título castellano que luce. Una y otra vez (re)suenan las mismas canciones.

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS (LA LA LAND)

Es posible que le lluevan los Oscar, pero por mucho que en ella canten, por mucho que se le aplauda, nadie puede negar que carece de la grandeza de los grandes musicales clásicos de los años 30, 40 e incluso 50. Como espectáculo, en su zona media, se aburre a sí mismo. Como melodrama, su argumento resulta banal e incluso frustrante. Además, en el hacer y estar de sus intérpretes, se pasa de frenada.

LA BAILARINA

Stéphanie Di Giusto, fotógrafa y autora de videoclips, se ha movido con solvencia por la escena musical y por los espacios museísticos. Y, probablemente, fue en un museo donde se encontró con la figura de Loïe Fuller, una bailarina de biografía olvidada cuyos movimientos embelesaron a buen parte de la vanguardia artística del París de comienzos del siglo XX.

MADAME MARGUERITE

La historia de Madame Marguerite tiene la mirada puesta en la hermana de los hermanos Marx, de quien toma su nombre a modo de guiño y homenaje, y los pies asentados en la vorágine que sacudió la Francia de los años 20. Allí, en pleno delirio del París de los surrealistas y dadaístas, sacudida por los arrebatos de la sociedad que lamía las terribles cicatrices de la primera guerra mundial sin percibir que aquellos horrores iban a ser superados por otros que tenían que venir, Xavier Giannoli firma un filme tan sobrecogedor como extraño.

INTO THE WOODS

Los hermanos Grimm siguen siendo unos de los principales suministradores de argumentos para Hollywood. En el cine americano del siglo XXI, el del desembarco de la tecnología digital, la imagen de síntesis y el “más real que la realidad” del 3D capaz de convocar los mundos de fantasía con gramática de verosímil, ha abundado en la recuperación de todos “sus” cuentos.

WHISPLASH

Whisplash, algo así como latigazo -en argot más coloquial, tralla-, venía siendo para el público no angloparlante el nombre de un grupo de trash metal y el título de una canción de Metallica del álbum Kill ‘Em All. Cierto es que existen al menos dos películas (casi desconocidas) con ese título pero, a partir de ahora, el éxito comercial, la voraz dirección de Damien Chazelle y las rigurosas interpretaciones de Miles Teller y J.K. Simmons, harán que cada vez que se escuche la palabra Whisplash se imponga la turbia imagen de un ambicioso batería capaz de (sufrir) todo para alcanzar la gloria.