LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS (LA LA LAND)

Es posible que le lluevan los Oscar, pero por mucho que en ella canten, por mucho que se le aplauda, nadie puede negar que carece de la grandeza de los grandes musicales clásicos de los años 30, 40 e incluso 50. Como espectáculo, en su zona media, se aburre a sí mismo. Como melodrama, su argumento resulta banal e incluso frustrante. Además, en el hacer y estar de sus intérpretes, se pasa de frenada.

LA BAILARINA

Stéphanie Di Giusto, fotógrafa y autora de videoclips, se ha movido con solvencia por la escena musical y por los espacios museísticos. Y, probablemente, fue en un museo donde se encontró con la figura de Loïe Fuller, una bailarina de biografía olvidada cuyos movimientos embelesaron a buen parte de la vanguardia artística del París de comienzos del siglo XX.

MADAME MARGUERITE

La historia de Madame Marguerite tiene la mirada puesta en la hermana de los hermanos Marx, de quien toma su nombre a modo de guiño y homenaje, y los pies asentados en la vorágine que sacudió la Francia de los años 20. Allí, en pleno delirio del París de los surrealistas y dadaístas, sacudida por los arrebatos de la sociedad que lamía las terribles cicatrices de la primera guerra mundial sin percibir que aquellos horrores iban a ser superados por otros que tenían que venir, Xavier Giannoli firma un filme tan sobrecogedor como extraño.

INTO THE WOODS

Los hermanos Grimm siguen siendo unos de los principales suministradores de argumentos para Hollywood. En el cine americano del siglo XXI, el del desembarco de la tecnología digital, la imagen de síntesis y el “más real que la realidad” del 3D capaz de convocar los mundos de fantasía con gramática de verosímil, ha abundado en la recuperación de todos “sus” cuentos.

WHISPLASH

Whisplash, algo así como latigazo -en argot más coloquial, tralla-, venía siendo para el público no angloparlante el nombre de un grupo de trash metal y el título de una canción de Metallica del álbum Kill ‘Em All. Cierto es que existen al menos dos películas (casi desconocidas) con ese título pero, a partir de ahora, el éxito comercial, la voraz dirección de Damien Chazelle y las rigurosas interpretaciones de Miles Teller y J.K. Simmons, harán que cada vez que se escuche la palabra Whisplash se imponga la turbia imagen de un ambicioso batería capaz de (sufrir) todo para alcanzar la gloria.

RASTROS DE SÁNDALO

La India ejerce una fascinación de peso monumental ante la que han cedido para su desesperación muchos cineastas. Solo los más grandes pudieron salir fortalecidos de ese contacto con un país atravesado por contrastes de baja miseria y alta belleza. Renoir, por ejemplo, filmó una maravilla titulada El río (The river, 1951) y su experiencia resultó determinante para todos los que le sucedieron.

PACO DE LUCIA: LA BUSQUEDA

Este es un filme ortodoxo, cronológicamente ordenado y sin duda previsible que responde de manera casi refleja a la reciente muerte de Paco de Lucía. Pero siendo tan cabal y contenido en su hacer, esta búsqueda por las huellas de Paco de Lucía labra un semblante hondo, vital y clarificador e incluso extraordinariamente sincero. Especialmente porque estas aproximaciones biográficas se encuentran maniatadas por la cercanía y la conveniencia.

JERSEY BOYS

En la plenitud de su carrera, Francis Ford Coppola, convertido en un iluso David, se enfrentó a los molinos de Hollywood sin ser consciente de que eran gigantes vengativos. Lo hizo con un musical heterodoxo, un género que los grandes estudios habían desterrado y con el que Coppola se iba a enterrar. Corazonada significó la ruina del director que tuvo el mundo a sus pies tras firmar joyas como El padrino y Apocalypse Now.

BEGIN AGAIN

Precedida por Once (2007), un insólito filme convertido en pieza de iniciación para quienes ahora se adentran en la treintena, Begin Again trata de no defraudar la creencia de que John Carney está llamado a rescatar el género musical del apartheid al que el tiempo del descreimiento digital había condenado.

AMANECE EN EDIMBURGO

Creada para publicitar Edimburgo y dirigida para exaltar el sentimiento patriótico escocés, este musical de poco brillo, mucho dulce y escaso interés solo tiene una utilidad. Hacer parecer mejores lo que apenas eran mediocres destellos del agónico género musical.