LAS HIJAS DE ABRIL

Aunque el título cede el protagonismo a las hijas, y pese a que la película se abre y se cierra con ellas, la verdadera protagonista, la madre que todo lo contamina, que todo lo mancilla, se llama Abril.

LA CORDILLERA

En La cordillera hay dos niveles de relato, dos planos de significación que, como las dos caras de una moneda, se sostienen pero no se encuentran. Una pertenece al espacio de lo público. Se ocupa del poder político representado en una cumbre de presidentes de estado.

HOTEL CAMBRIDGE

Eliane Caffé se mueve por una muga envenenada, un pantano llamado docudrama donde verdad y ficción, ideología y estética, compromiso y militancia, entrecruzan sus dedos para fundirse pero, como mucho, confunden al público, lo abruman con personajes y proclamas que giran sobre sí mismos sin diferenciar la paja del grano.

EL INVIERNO

Dirigida y coescrita por Emiliano Torres, “El invierno” es una obra sólida y desasosegante, de estructura diamantina y de poética cruel. Su naturaleza y su rigor le confieren esos rasgos de coherencia e incomodidad que echan del cine a algunas personas para quienes una película debe ser entretenimiento y solo eso.

NIEVE NEGRA

En Nieve negra, melodrama rural de connotaciones turbias, thriller con culpables que no lo son y con inocentes que nunca lo fueron, se comete un error fatal en el que muy a menudo se despeñan guiones extraordinarios.

DOÑA CLARA

Entre nosotros, el distribuidor decidió cambiar el título original, Aquarius, nombre del edificio en cuyo interior se dilucida el proceso simbólico del Brasil de nuestro tiempo, por Doña Clara, la mujer protagonista del filme.

EL CIUDADANO ILUSTRE

El ciudadano ilustre representará a Argentina en la carrera del Oscar. Pero, independientemente de lo que acontezca, El ciudadano ilustre ya merece un lugar especial en la historia de la cinematografía argentina y mundial. Sus intersticios de filos rugosos, duelen; su incorrección política, abonada por un discurso desconcertante, provoca. Golpea como un puñetazo de Sorrentino filtrado por la extraña poética de David Lynch y barnizado por la parsimonia distante de Kaurismaki, aunque carente de su humanismo.

AL FINAL DEL TÚNEL

Hay tanto retruécano, tanto McGuffin, tantos hilos cruzados en su telaraña, que Al final del túnel termina por abrumar. Hija de su tiempo, la película de Rodrigo Grande se percibe satisfecha de guión, potente y segura en sus ingredientes, diestra y vital en su narrativa. En ella, Grande ha puesto muchas cosas, muchas referencias cinéfilas, muchas citas literarias y demasiadas ambiciones. Y al frente, ha colocado a un actor competente, un Leonardo Sbaraglia que se hace con un personaje sobrecargado de circunstancias.

LA MEMORIA DEL AGUA

En el otoño de 2005, el director chileno Matías Bize daba la sorpresa al ganar la espiga de oro del festival de Valladolid con un filme rodado en una habitación, con dos personajes y mucha osadía en una edición en la que estaba el Haneke de Caché y el Lars von Trier de Manderlay. Se tituló En la cama y pocos la vieron. En cuanto a Bize, obtuvo el máximo galardón de la Seminci, no porque el jurado perdiera la razón, sino porque el festival se inventó un galardón por su 50 aniversario y concedió ex aequo ese premio excepcional a Haneke y von Trier.

CAPITÁN KÓBLIC

Habría que buscar en sus trabajos más anodinos, un papel en el que Ricardo Darín no roce la excelencia. Tan competente se muestra Darín que su sola presencia en un filme lo ennoblece. Incluso los hace parecer mejores de lo que realmente son. Sin embargo, en Capitán Kóblic, filme dirigido por Sebastián Borensztein, un amigo del actor de El hijo de la novia, la anemia narrativa del filme, deja sin aire ni razón al solvente histrión argentino. Lo aisla al confinarlo en un personaje presentado con un mayúsculo error de planificación presente desde el guión.