ANTES DE LA QUEMA

El padre de la comedia madrileña, Fernando Colomo, ahora que ya es abuelo confeso y quién sabe si cautivo de su propio legado, tras un espejismo en clave de cine verité llamado “Isla bonita” (2015), reincide, como con su anterior filme, “La tribu” (2018), en encerrarse en su zona de confort: el esperpento de la parodia y lo estrambótico. Así que, en esta ocasión se abraza a la chirigota, se pasea por Cádiz, enrola a actores televisivos de series corales que van de arriba abajo y evidencia lo que ya se sabía: que la comedia madrileña jamás existió.

EL INCREÍBLE FINDE MENGUANTE

Sin duda, el título evocará en el buen aficionado la histórica película de Jack Arnold, “The Incredible Shrinking Man” (1957) obra que, a su vez, iluminó parte del hacer de Almodóvar en “Hable con ella”. El cine -la cultura- tiene esas cosas, entremezcla ecos que aparentemente nunca hubiéramos imaginado juntos y crea extrañas sinfonías.

VITORIA, 3 DE MARZO

“Vitoria, 3 de marzo” transcurre entre dos canciones, entre dos emociones unidas por su vértice pero, antagónicas en su contenido. Entre “A galopar” de Paco Ibáñez y “Campanades a mort” de Lluis Llach se escenifica una de las páginas más dramáticas de la transición española tras la muerte de Franco.

DOLOR Y GLORIA

En 1988 Almodóvar consiguió el milagro de sumar públicos antagónicos al filmar “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. En la cartografía curricular de Pedro Almodóvar, llena siempre de altas ambiciones y de irreprimibles narcisismos, aquella película supuso una suerte de amalgama de sus principales rasgos estilísticos.

MARGOLARIA

“Margolaria” se levanta con el pie incorrecto y por el lado malo. Si fuera una partida de ajedrez se diría que se deja comer la reina, dos torres y un caballo en los primeros movimientos. Es decir, que se coloca en una situación condenada a un jaque mate inmediato.

70 BINLADENS

A Koldo Serra le sobra oficio y él regala cinefilia. Esa podría ser la principal conclusión tras ver el resultado de “70 Binladens”, un extraño thriller que apenas cambia de escenario y que parece reiterar un modelo de producción “made in Alex de la Iglesia”.

PERDIENDO EL ESTE

El costumbrismo, por mas que se deje conducir por la autocomplacencia y la sal gruesa; por encima o por debajo del acierto de su piel, siempre arroja indicios importantes sobre la temperatura social del paisa(na)je que representa. En los años 50 y comienzos de los 60, Azcona, Berlanga, Bardem y compañía, dibujaban hombres y mujeres ridículos; un pelotón de náufragos y supervivientes en una sociedad de zapatos rotos y peluquería de barrio.

BASQUE SELFIE

Ante la visión de “Basque Selfie” cabría preguntarse por la naturaleza de este filme atípico, una producción doméstica en torno a un trikitilari atribulado porque los planes de urbanismo han condenado a muerte el viejo baserri familiar que, por otro lado, amenaza ruina.

BAJO EL MISMO TECHO

Hacia el último tercio, cuando ya nadie puede llamarse a engaño sobre la posibilidad de que en esta película surja el más mínimo interés, se verbaliza lo evidente, el modelo del que se ha partido se titula “La guerra de los Rose” de Danny DeVito.

TIEMPO DESPUÉS

Antes de dirigir “La lengua de las mariposas”, y mucho antes de que ejerciera como productor para Amenábar, hubo un Cuerda beligerante, un activista desde el papel y el celuloide, forjado en la transición y portador de un deseo utópico. Era un gamberro irreverente armado por los conocimientos canónicos de escolaridad con olor a misal y sacristía de monaguillos pícaros.