PADRE NO HAY MÁS QUE UNO

Hace dos décadas Santiago Segura acuñó un término que desvelaba una de las características fundantes de su espíritu carpetovetónico. Era el cine de, con y para “amiguetes”, una fórmula consistente en llenar los intersticios de un filme con la presencia del compadreo, vocablo cañí para definir, no la ayuda de la amistad, sino el empuje de la autocomplacencia y el capillismo. Los amiguetes arruinaron al prometedor director que Segura llevaba dentro.

LO NUNCA VISTO

Desde los créditos ya hay un acto mentiroso en este filme. Se encuentra en su propio título: “Lo nunca visto”. ¿Por qué se proclama como inédita una propuesta cinematográfica cuando su ADN se sabe portador del costumbrismo más convencional de la llamada comedia española? ¿Por qué lo pone tan fácil el desacreditar su originalidad, si del primer al último fotograma se debe a la vieja españolada empeñada en encallar siempre en los mismos chistes?

LOS DÍAS QUE VENDRÁN

La piedra angular sobre la que crece este filme parte de una doble negación. Asumir que un “No no quiero” desemboca en un “quiero” no evita asumir que esa aceptación esconde en su interior la sombra de la indecisión y la duda. En tiempos líquidos, en una hora en la que nadie asume nada, Carles Marqués-Marcet cuestiona aquí el dilema de la maternidad.

LOS JAPÓN

“Los Japón” cabalga sobre los altavoces propagandísticos de “Atresmedia” y aspira, con total merecimiento, a ser considerada la comedia española más nefasta de lo que llevamos del siglo XXI. Su existencia consigue que si la subvención pública en el mundo del cine provocaba desconfianza, el mecenazgo privado y la dictadura de las cadenas de televisión sea visto como garantía del final de toda esperanza para el cine español.

ANTES DE LA QUEMA

El padre de la comedia madrileña, Fernando Colomo, ahora que ya es abuelo confeso y quién sabe si cautivo de su propio legado, tras un espejismo en clave de cine verité llamado “Isla bonita” (2015), reincide, como con su anterior filme, “La tribu” (2018), en encerrarse en su zona de confort: el esperpento de la parodia y lo estrambótico. Así que, en esta ocasión se abraza a la chirigota, se pasea por Cádiz, enrola a actores televisivos de series corales que van de arriba abajo y evidencia lo que ya se sabía: que la comedia madrileña jamás existió.

EL INCREÍBLE FINDE MENGUANTE

Sin duda, el título evocará en el buen aficionado la histórica película de Jack Arnold, “The Incredible Shrinking Man” (1957) obra que, a su vez, iluminó parte del hacer de Almodóvar en “Hable con ella”. El cine -la cultura- tiene esas cosas, entremezcla ecos que aparentemente nunca hubiéramos imaginado juntos y crea extrañas sinfonías.

VITORIA, 3 DE MARZO

“Vitoria, 3 de marzo” transcurre entre dos canciones, entre dos emociones unidas por su vértice pero, antagónicas en su contenido. Entre “A galopar” de Paco Ibáñez y “Campanades a mort” de Lluis Llach se escenifica una de las páginas más dramáticas de la transición española tras la muerte de Franco.

DOLOR Y GLORIA

En 1988 Almodóvar consiguió el milagro de sumar públicos antagónicos al filmar “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. En la cartografía curricular de Pedro Almodóvar, llena siempre de altas ambiciones y de irreprimibles narcisismos, aquella película supuso una suerte de amalgama de sus principales rasgos estilísticos.

MARGOLARIA

“Margolaria” se levanta con el pie incorrecto y por el lado malo. Si fuera una partida de ajedrez se diría que se deja comer la reina, dos torres y un caballo en los primeros movimientos. Es decir, que se coloca en una situación condenada a un jaque mate inmediato.

70 BINLADENS

A Koldo Serra le sobra oficio y él regala cinefilia. Esa podría ser la principal conclusión tras ver el resultado de “70 Binladens”, un extraño thriller que apenas cambia de escenario y que parece reiterar un modelo de producción “made in Alex de la Iglesia”.