ANTES DE LA QUEMA

El padre de la comedia madrileña, Fernando Colomo, ahora que ya es abuelo confeso y quién sabe si cautivo de su propio legado, tras un espejismo en clave de cine verité llamado “Isla bonita” (2015), reincide, como con su anterior filme, “La tribu” (2018), en encerrarse en su zona de confort: el esperpento de la parodia y lo estrambótico. Así que, en esta ocasión se abraza a la chirigota, se pasea por Cádiz, enrola a actores televisivos de series corales que van de arriba abajo y evidencia lo que ya se sabía: que la comedia madrileña jamás existió.

LA ÚLTIMA LOCURA DE CLAIRE DARLING

Julie Bertucelli pisa con insolencia un territorio en el que hay muchas posibilidades de resbalar. Sin complejos ni precauciones, “La última locura de Claire Darling” hace honor a su nombre. Es decir, la película se abisma locamente. Se precipita en la nada tras una reflexión amarga, revestida con esa insensatez que corroe toda obra que asume la inevitabilidad de la muerte como si el mundo ignorase la fugacidad de la existencia.

CASI IMPOSIBLE

El título para su lanzamiento en España acierta de pleno; se diría que es “casi imposible” concebir un delirio como éste. Ahorro resumir el argumento y evito las escatologías con las que pretende hacer cómplices a teenagers con acné desatado atribulados por urgencias sexuales descontroladas.

UN HOMBRE FIEL

Lo dijimos en su desembarco en el pasado SSIFF. En el ADN de Louis Garrel va grabado a fuego la fiebre por la profesión. Hijo de director y actriz, nieto de ilustres profesionales del cine, casado con una de las actrices protagonistas de este filme, Laetitia Casta, este actor, director y guionista se desayuna con cine, con cine se acuesta y con él se levanta.

EL INCREÍBLE FINDE MENGUANTE

Sin duda, el título evocará en el buen aficionado la histórica película de Jack Arnold, “The Incredible Shrinking Man” (1957) obra que, a su vez, iluminó parte del hacer de Almodóvar en “Hable con ella”. El cine -la cultura- tiene esas cosas, entremezcla ecos que aparentemente nunca hubiéramos imaginado juntos y crea extrañas sinfonías.

DOBLES VIDAS

Assayas está escribiendo una de las páginas más personal e intensa del cine francés contemporáneo. Más que heredero se diría que, en algún modo, estamos ante el último mohicano de la “nouvelle vague”. Acaba de cumplir 64 años, es decir, nació en el tiempo en el que, desde Cahiers du Cinéma, se pergeñaba la fundación de la nueva ola.

LA CAÍDA DEL IMPERIO AMERICANO

En una cartelera dominada por un cine insustancial, edulcorado o simplemente mediocre e incluso nocivo, encontrarse con un veterano como Denys Arcand dispuesto a resistir ante la banalidad del cine contemporáneo, supone un feliz regalo.

PERDIENDO EL ESTE

El costumbrismo, por mas que se deje conducir por la autocomplacencia y la sal gruesa; por encima o por debajo del acierto de su piel, siempre arroja indicios importantes sobre la temperatura social del paisa(na)je que representa. En los años 50 y comienzos de los 60, Azcona, Berlanga, Bardem y compañía, dibujaban hombres y mujeres ridículos; un pelotón de náufragos y supervivientes en una sociedad de zapatos rotos y peluquería de barrio.

BAJO EL MISMO TECHO

Hacia el último tercio, cuando ya nadie puede llamarse a engaño sobre la posibilidad de que en esta película surja el más mínimo interés, se verbaliza lo evidente, el modelo del que se ha partido se titula “La guerra de los Rose” de Danny DeVito.

EL VICIO DEL PODER

Nadie como la maquinaria social estadounidense para reconocer sus propias culpas históricas, sus grandes desfalcos y sus peores crímenes. Y nada como el cine norteamericano para mostrarlas y hacer caja con ello.