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Todo funcionó con la precisión de un reloj atómico. Ninguna sorpresa, ningún error, todas a una y uno para todos. El guión se ejecutó con respeto. Las previsiones se cumplieron. Fue la de ayer, una quiniela fácil. Bastaba con leer los premios cinematográficos anteriores para clavar el palmarés. A falta de suspense lo que sí hubo fue alguna paradoja y muchos símbolos.