BATMAN v. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA

Duelo, pasión y muerte
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Título Original: BATMAN v. SUPERMAN: DAWN OF JUSTICE Dirección: Zack Snyder Guión: David S. Goyer, Chris Terrio (Historia: David S. Goyer, Zack Snyder) Intérpretes:   Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams y Jesse Eisenberg  País: EE.UU. 2016  Duración: 153  min. ESTRENO: Abril 2016

Aunque no figura en los créditos, Snyder y Goyer parecen haber escrito el guión con el rabillo del ojo atento a Žižek, o al menos, sin perder de vista sus análisis. De hecho, lo mejor de esta película consiste en esperar qué puede llegar a decir de ella este ensayis ta que usa las películas para desnudar las contradicciones de un sistema monocromático abonado a una crisis ¿líquida?
A quienes desprecian este tipo de filmes por superficiales, habría que someterlos a un ejercicio de deconstrucción de lo que aquí se da cita. Lo que aquí se convoca resulta imposible de concretar en las pocas líneas que tenemos. Hay demasiados niveles, demasiadas hipotecas, tantas ambiciones y asociaciones tan soterradas que resulta complicado enunciar ni siquiera las fundamentales.
Recordemos que el presidente de Alemania, Paul von Hindenburg, nombró canciller a Hitler el mismo año que nació Superman en forma de tira dibujada. Desde entonces, el héroe alienígena fue construido poco a poco para levantar una biografía de resonancias mesiánicas. Su poder inigualable lo convierte tanto en un dios, en un mundo sin iglesias, como en el paradigma del imperio USA.
Así que lo que Snyder saca adelante en esta película de películas, asume y digiere las lecciones de Nolan, y las últimas aventuras filmadas en torno a los dos míticos personajes de DC Comics, para sublimar el valor de la hipérbole y la metáfora. Pocas películas encierran en su interior tantas claves, tantas referencias, tantas ideas acumuladas en un festín de imágenes prestadas como ésta. Snyder (El amanecer de los muertos, 300, Watchmen, El hombre de acero, …) levanta un monumento al exceso sin escatimar subrayados. Allí donde habitaba el guiño y la sugerencia, ahora reina la reiteración y el sobre enfoque. La idea de matar al héroe para sugerir su resurrección y garantizar un nuevo filón de más películas abruma. Entretiene y hace sonreír pero, no lo olviden, se trata de una perversa ingenuidad simulada.

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