AMERICAN ULTRA

Un Bourne a un porro pegado

foto-americanultraTítulo Original: AMERICAN ULTRA Dirección: Nima Nourizadeh Guión: Max Landis Intérpretes: Jesse Eisenberg, Kristen Stewart, Connie Britton, Topher Grace, John Leguizamo, Walton Goggins Nacionalidad: EE.UU.  2015  Duración: 95 minutos ESTRENO: Septiembre  2015

La espina dorsal de su argumento proviene de un transplante del guión de Bourne en un organismo que posee el corazón de un teenager amante de los tebeos. Eso provoca un extraño maridaje; un tono ambivalente que combina lo excesivo del thriller con lo hiperbólico del humor, una mezcla agridulce entre la acción y el chiste de sal gruesa y aceite espeso. Dicho así, cabría pensar en un monstruo bicéfalo y no es cierto.
Nima Nourizadeh, un cineasta británico de origen iraní, ya demostró una habilidad especial para adentrarse en lo dislocado. Hace tres años filmó Project X y, como buen profesional forjado en Londres, fue en el terreno musical donde aprendió de verdad el oficio. En American Ultra, con el omnipresente protagonismo de Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, Nourizadeh parece dispuesto a seguir, a su manera y en su generación, el sendero descubierto por Guy Ritchie.
Esto significa que en su dirección, hay desparpajo visual, florituras formales que no temen acudir al repertorio del video-clip y al cine de artificio. Es más, Nourizadeh sabe que lo suyo es puro teatro, gran guiñol con un pretexto gamberro.
Jesse Eisenberg encarna ese personaje que parece un Bourne abandonado en una plantación de marihuana y empeñado en dibujar tebeos. Vive con una novia perfecta de la que no habrá espectador(a) que no se cuestione cómo hace para no abandonarlo. El secreto se sabrá cuando el filme avance y, con sus progresivos descubrimientos, se señale una razón para todo ello y una sinrazón para no haber llegado más lejos. Hasta la mitad del metraje, el descubrimiento de la trama y la evolución dramática de los personajes hacen pensar que estamos ante un filme altamente divertido, aunque evidentemente epidérmico. La segunda mitad, anclada en la acción por la acción, resulta más decepcionante y, aunque el desenlace vuelve a su origen y esboza la promesa de una segunda parte que podría dar mucho juego, la sensación final se queda en tierra de nadie. Demasiado freakie para llegar lejos, demasiado convencional para permanecer en el recuerdo.

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