LAZOS DE SANGRE

Hermano de ley, hermano sin ley

foto-lazosdesangreTítulo Original: BLOOD TIES Dirección: Guillaume Canet Guión: Guillaume Canet y James Gray (Historia: Jacques Maillot) Intérpretes: Clive Owen, Billy Crudup, Marion Cotillard, Zoe Saldana, Mila Kunis y  James Caan Nacionalidad: Francia, EE.UU.  2013  Duración: 144 minutos ESTRENO: Mayo 2015

Canet, actor antes que director, empieza este thriller de ecos clásicos y refuerzos modernos, con un guiño al cineasta de la posmodernidad. Todo despega en una habitación con olor a cerrado. Un tema destilado de un vinilo mete tensión y ruido. Uno de los tres personajes, inequívocamente peligrosos, cuenta un viejo chiste al estilo Tarantino. Y al estilo Tarantino, con sangre y disparos, empieza un filme que pronto cambiará de tono en busca del talento del coguionista.
A juzgar por su argumento, inspirado en la película de Jacques Maillot, se entiende que Canet no dudase en pedir ayuda a James Gray. Pero el excelente cineasta yanqui, hace como Salamanca, no puede dar a Canet lo que a éste le niega la naturaleza: toque. Y sin ese atributo para insuflar vida cinematográfica a la palabra inscrita en un guión de papel, Lazos de sangre transcurre de manera confusa. A veces, sus deseos de ser un filme importante, su notable materia escrita, reiteran que aquí había un gran trabajo. El de la recurrente historia de Caín y Abel. Esa que nos hizo conocer a James Gray en La noche es nuestra, un filme al que Lazos de sangre algo le debe y al que no puede sostenerle la mirada.
El duelo entre un hermano policía y un hermano ex-presidario con muchas posibilidades de volver a la cárcel, está servido por un reparto importante. Y esa es una de las primeras decepciones que nos trae este filme. Guillaume Canet, actor antes que director, no obtiene de los Owen, Cotillard, Caan y compañía, lo que estos llevan dentro. En buena medida por la acumulación de anécdotas, por la exageración de subrayados y por el derroche de casualidades. Resuelta a golpe de sobresaltos, Canet, que en 2006 filmó con brillantez No se lo digas a nadie, se embarra en este remake de un filme que él mismo protagonizó en 2009 bajo la dirección de Maillot. No sólo no supera al modelo de partida sino que, al contar con más medios y figuras que el filme precedente, se hace más evidente los limitados recursos de un repertorio que (a)parece pobre.

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