LA SEÑAL

La mirada alienígena

laseñalTítulo Original: THE SIGNAL Dirección:  William Eubank  Guión: William Eubank, Carlyle Eubank y David Frigerio Intérpretes:  Brenton Thwaites, Olivia Cooke, Beau Knapp y Laurence Fishburne Nacionalidad:  EE.UU. 2014   Duración:  96 minutos ESTRENO: Febrero 2015

En el tiempo de la Wikipedia y el corta y pega, el de la resaca de la palabra de Tarantino, las películas parecen construidas con material de desecho. Son modernos monstruos de Frankenstein reanimados a partir de fragmentos muertos. Así resulta tan difícil encontrar en la cartelera un título original, como dar con un buen clásico. En ese sentido, La señal es hija de su tiempo. Ha sido construida con la absorción de los principales hitos de la ciencia ficción de los últimos cincuenta años. Su realizador, William Eubank, no lo oculta. Al contrario, hace gala de ese poseer –no confundir con saber-enciclopédico. Desde una cita directa a ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, o sea, Blade Runner, a los guiños de 2001, una odisea espacial o incluso de Matrix, para eso ficharon a Fishburne, todo (pro)viene de las ruinas, todo es reliquia, todo es pasado.
Es lo que somos y a lo que nos aboca el actual cine-espectáculo, un modelo que pese a sus evidentes limitaciones, puede hacerse con más o menos dignidad. La de Eubank resulta defendible porque no hace concesiones; puede sobrar cierta ingenuidad pero se sostiene por su coherencia. Un humilde presupuesto bien aplicado y un relato cuya narración parece eficaz convierten a La señal en un estimable título llamado a ser rescatado en el futuro como una pieza sui géneris. Arranca como una road movie con protagonistas informáticos obsesionados con el pirateo. Se sienten retados por un desconocido y, aprovechando que están de viaje, van a su encuentro. Un encuentro que no será en tercera fase sino en cuarta dimensión. Antes, un rato de casa encantada con gotas de terror. Luego, un pequeño descanso de melodrama romántico. Finalmente, lo que le interesa al filme; un trago de paradójica ciencia ficción con final metafísico. No hay casquería ni rendición. Tampoco trampa ni cartón. William Eubank, hombre forjado como director de fotografía y autor de Love, su primer y anterior largometraje también vinculado a la ciencia ficción, aparece como un director de querencias sólidas, de modos correctos.

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