TREN DE NOCHE A LISBOA

Las ruinas de la revolución
Título Original: NIGHT TRAIN TO LISBON Dirección:  Bille August Guión: Greg Latter y Ulrich Herrmann según la novela de Pascal Mercier Intérpretes:  Jeremy Irons, Mélanie Laurent, Jack Huston, Martina Gedeck, Tom Courtenay, August Diehl y Bruno Ganz Nacionalidad:  Alemania, Suiza y Portugal.  2013   Duración:  107 minutos ESTRENO: Abril 2014
Si borramos de golpe la aportación al cine de los actores del reparto de este filme, desaparecería un puñado de significativas películas europeas. El mundo perdería algunos de sus mejores textos fílmicos. Dicho de otra manera, Bille August ha llamado para esta aventura a algunos de los más emblemáticos actores del cine europeo. En vano, porque desde el primer minuto de su metraje, Tren de noche a Lisboa muestra sin rubor su vocación de europudding, término manchado por ambiciones de dinero fácil y avaricia de taquilla. Tren de noche a Lisboa, levantada por un tripartito suizo-germano-portugués, huele a operación euro, es carne de productor y, en cuanto a producto, se rodea de las armas necesarias para seducir al público.  
De ahí ese reparto de tantas nostalgias, de ahí ese director Bille August de quien siempre se recuerda que lo mejor de su filmografía se hizo de manera consecutiva: Pelle el conquistador (1988) y Las mejores intenciones (1992). Ambas ganaron la Palma de Oro de Cannes. Lo peor vino a continuación y marcó la miseria de esa práctica de alto prestigio y nula calidad llamada europudding: La casa de los espíritus (1993). Desde entonces, Bille August insiste en ese errático afán que confunde pretensiones con calidad y cultura con nostalgia.
Basado en la novela de Pascal Mercier, ambientada en la Lisboa que preparaba la revolución de los claveles y narrada a través de una serie de flash-back, August desaprovecha el argumento y malogra la alta competencia actoral de tanto talento interpretativo manejado sin energía alguna. El que peor papel lleva es un Jeremy Irons dirigido con desidia. Con un Irons convertido en una suerte de turista accidental tras un misterio sin suspense, con personajes desaprovechados y situaciones mal explicadas, lo peor de Tren de noche a Lisboa reside en su atemporalidad. Una cosa es ambientarse en los años 70 y otra parecer que se ha hecho en esa época. Y eso es lo que más daño hace a un filme que podía arrojar luces interesantes sobre una revolución poco ilustrada por el cine y escasamente divulgada por la Historia.
 

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