9 MESES… DE CONDENA

El ladrón y la juez
Título Original: 9 MOIS FERME Dirección y guión: Albert Dupontel Intérpretes:  Sandrine Kiberlain, Albert Dupontel, Philippe Uchan, Nicolas Marié, Bouli Lanners, Philippe Duquesne, Gilles Gaston-Dreyfus y Michel Fau Nacionalidad: Francia.  2013   Duración:  85 minutos Dirección: Noah Baumbach  Guión:  Noah Baumbach y Greta Gerwig Intérpretes: Greta Gerwig, Mickey Sumner, Michael Esper, Adam Driver , Michael Zegen, Charlotte d’Amboise y Grace Gummer  Nacionalidad:  EE.UU. 2012  Duración:  86 minutos 

En el extremo opuesto al cine de autor, ese que Francia ha impuesto a medio mundo, se sitúa, también en territorio galo, otro cine de vocación populista y ninguna pretensión artística. Pertenece a la industria cinematográfica que se debe a la avaricia de taquilla, a la llamada del pelotazo. El camino habitual está asfaltado por comedia de trazo tosco y risa tonta. En ese reino, no hay ensayos ni reflexiones; no hay búsquedas ni rigor. Todo es escatológico y banal. Se impone lo grueso, lo zafio… esa apelación a las bajas pasiones y al sobreentendido obvio en el que se pierden gentes de talento desaprovechado. Como nuestro Santiago Segura y sus Torrentes, todos excesivos y todos injustificados salvo, quizá, el primero. 
Menos grasienta, pero sin aspirar a vuelos largos, Nueve meses…de condena despliega ante el espectador un argumento de birlibirloque capaz de dinamitar todos los libros escritos sobre el verosímil y el guión cinematográfico. Maestros en el arte de expandir esos corsés, visionarios capaces de derribar esos muros los hay y sobre todo se refugian en el humor disparatado, el más resbaladizo de todos los géneros. Allí habitan con legitimidad y valor un puñado de autores norteamericanos como Spike Jonze, Charlie Kaufman y Wes Anderson. También algún francés como Michel Gondry, pero no encuentro argumentos para admitir en ese grupo a Albert Dupontel, un guionista y director cuya filmografía siempre parece quedarse a medio camino. Cierto que, como actor, Dupontel ha protagonizado algunos títulos nada corrientes como Un héroe muy discreto (1996) e Irreversible (2002). 
Como realizador, y Nueve meses… de condena lo prueba, como le pasa a Alex de la Iglesia, esboza excelentes ideas pero desaprovecha buena parte del enorme potencial que promete en su inicio. Aquí, con el sistema judicial francés de por medio, con cámara incisiva y un reparto en el que él se guarda el papel principal, esculpe un buen puñado de gags y barniza todo con un trasfondo emotivo. Pero no alumbra esa gran película que llevaba dentro.

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