OLDBOY

Muy lejos de Park Chan-wook 

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Título Original: OLDBOY Dirección: Spike Lee   Guión:  Mark Protosevich; basado en la película “Old boy” (2003) dirigida por Park Chan-wook Intérpretes: Josh Brolin, Samuel L. Jackson, Elizabeth Olsen, Sharlto Copley, Michael Imperioli y Linda Emond  Nacionalidad: EE.UU. 2013   Duración:  104 minutos ESTRENO: Enero 2014

Al menos una gran lección muestra esta adaptación norteamericana del Oldboy coreano. La de certificar la enorme diferencia que existe entre un autor grande y un copista pequeño. Poco importa que el copista se llame Spike Lee y en los años 80 fuera uno de los abanderados del llamado nuevo cine neoyorquino. Atrapado entre sus arrebatos de raza y sus necesidades de lujo, Lee lleva algunos años desorientado, cultivando una sucesión de títulos que pasan de lo notable a lo alimenticio. A esta segunda necesidad pertenece su incursión en la película de Park Chan-wook. Porque, evidentemente, Spike Lee no sólo no ha entendido la zozobra que sacudía al infeliz protagonista del filme de Chan-wook sino que ni siquiera se ha molestado en reescribir “su” acercamiento a un personaje complejo y a una reflexión en torno a una cuestión de ecos bíblicos: la venganza, la violencia y el incesto.     
Park Chan-wook se sirvió de un manga editado en 1997 para forjar el que sería su segundo largometraje de la denominada trilogía de la venganza. En sus manos, la historia de un infeliz misteriosamente secuestrado en una habitación durante años, una suerte de Edmundo Dantés del siglo XX, daba lugar a un bravo recital de quien es uno de los más brillantes directores de la actualidad. El Oldboy de Park Chan-wook tenía un actor memorable, una puesta en escena impecable y el contrapunto de un sentido del ritmo, del espacio, de la música y del relato sobrecogedor. Había violencia extrema, dolor radical y una mirada angustiada sobre la insatisfacción que comporta el ojo por ojo.
Nada de aquello permanece en la versión desganada, desmotivada y fácil de Spike Lee. Empezando por su actor protagonista y terminando por la inconsistencia de una reescritura carente de legitimidad. Spike Lee solo encuentra en la trama argumental algún sentido a su filme. Le ocurre como al protagonista, se equivoca de pregunta. La cuestión no es contestar qué quería hacer Park Chan-wook sino qué quiso rehacer Spike Lee. A la vista del filme original, la respuesta se llena de infinitos destellos, rebosa cine grande e imágenes que alumbran el cine de medio mundo. En la copia, Lee ha hecho como algunos industriales chinos, copiar la marca sobre soportes ínfimos. Poco vale y dura poco.

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