GRAVITY

La montaña rusa espacial
Título Original: GRAVITY Dirección: Alfonso Cuarón Guión: Alfonso Cuarón y Jonás Cuarón Intérpretes:  Sandra Bullock y George Clooney Música: Steven Price Fotografía: Emmanuel Lubezki  Montaje: Mark Sanger y Alfonso Cuarón Nacionalidad: EE.UU.  2013   Duración:  90 minutos ESTRENO: Octubre 2013
 
Si alguna vez merece la pena superar la animadversión que provoca el 3D, colocarse unas gafas que han reposado en cientos de narices ajenas y encarar esa sensación de artificio permanente, es aquí, en este filme. Nunca como ahora, la tridimensionalidad ha sido digna de pagar el excesivo precio que cobran por verla. Para ello, ha sido preciso que un cineasta inteligente como Alfonso Cuarón, asumiera el tributo que exige el 3D. Eso implica abandonar toda querencia por el relato y huir de los pliegues psicológicos de los personajes. El 3D y su tiránico abandono de la profundidad de campo no molestan en el género documental porque allí no se exige la suspensión de la incredulidad. Al no ser ficción, el espectador jamás pierde su condición de observador ajeno. Eso hizo Herzog en La cueva de los sueños olvidados y logró una de las pocas citas obligadas y oportunas con el 3D. Lo que ahora hace Cuarón es algo más arriesgado, más complejo. 
En realidad Gravity no posee naturaleza de cine documental, aunque lo parezca. El brillante fabulador que reanimó la estrella apagada de Maribel Verdú en Y tu mamá también (2001), el autor de una de las distopías contemporáneas que fascinan a Zizéck, Hijos de los hombres (2006), y el responsable del episodio más negro y más interesante de la serie Harry Potter, parte aquí de un argumento mínimo. En un futuro próximo, en una estación espacial, sus ocupantes sufren un accidente terrible al ser alcanzados por una lluvia de meteoritos. Como dos náufragos a la deriva, los dos supervivientes, deberán luchar contra los elementos. No hay mucho más pero, con ser solo eso, la tensión argumental está garantizada. Durante los quince minutos iniciales, lo normal es que el público se quede congelado, sin apenas pestañear. La sensación de ingravidez, el efecto hipnótico del más puro placer escópico se adueña de la sala. Poco importa que se le ceda el protagonismo a Sandra Bullock para que haga de gancho comercial. Cuarón la tiene casi siempre en la pecera de su casco ,con lo que nos ahorra su recital de mohines y gestos. A su lado, Cloney administra bien humor con drama y Cuarón transforma la tecnología en ritmo. De modo que Gravity es noria de feria, montaña rusa para grandes y niños. Cine de evasión, puro espectáculo. Algo insólito.

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