HANNAH ARENDT

El mal radical, el mal banal

Título Original: HANNA ARENDT Dirección: Margarethe von Trotta  Guión: Pamela Katz y Margarethe von Trotta Intérpretes: Barbara Sukowa, Axel Milberg, Janet McTeer, Julia Jentsch y  Ulrich Noethen   Nacionalidad: España y Lituania. 2012  Duración: 113 minutos Estreno: JUNIO 2013

El mal, afirma en los últimos metros de la película su protagonista, Hannah Arendt, no puede ser radical y banal al mismo tiempo. Simplemente verbalizar esa hipótesis en una sala de cine en tiempo de anorexia mental y recortes éticos, ya es un regalo para la inteligencia. Luego ahondaremos en ello, ahora recordemos que esa conclusión a la que llega Arendt viene precedida por el proceso seguido contra  Adolf Eichmann, un burócrata del aparato nazi de cuya diligencia laboral emanaron  miles de sentencias de muerte. Así que, en una tierra de nadie, a medio camino entre el biopic teatral y la reflexión documental, lo mejor de esta incursión reside en el personaje que Margarethe von Trotta (re)construye. En esa Arendt que, gracias a este filme, puede asomarse al mundo un poco más allá de las aulas académicas del pensamiento filosófico y político. Se trata de una reparación oportuna.
 Interpretada por Barbara Sukowa, casi el alter ego de von Trotta, una actriz de corta y selecta carrera que ha trabajado con FassbinderVon Trier, Cronenberg, Cimino, Schlöndorff Tim Robbins, todo en su encarnación se mueve por el inestable curso del extrañamiento. Von Trotta muestra mucho  respeto hacia Hannah Arendt. Da leves puntadas de intimismo cotidiano para descargar relámpagos de su reflexión política y filosófica. Menos preocupada por forjar una vida ejemplar que por asomarse a esa zona de penumbra en la que se movió la filósofa alemana, von Trotta organiza su filme a partir del testimonio filmado del citado Eichmann durante su juicio en Jerusalem. Lo real se proyecta en blanco y negro, lo ficcionado en color, la mezcla entre lo presencial y lo que lo representa, chirría. Como también cruje el acoso a la independencia que sufre la citada Hannah. El filme se centra en un episodio menor, ese viaje a Jerusalem para asistir al juicio de Eichmann. Con ese telón de fondo, la integridad moral de Arendt alumbra el tema central del filme. Esa alerta sobre la frágil frontera que separa el bien del mal, sobre las tinieblas que rodean la actitud de algunos judíos en el holocausto y la necesidad de respetar un estado de derecho a pesar del horror, aportan más capacidad de pensamiento y debate que la programación de toda la cartelera durante un año.

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